Voluntariado y asalariados

Voluntariado y asalariados

Ay, qué recuerdos. Omito los signos de admiración porque mi hijo y sus coetáneos me tachan de romántica aunque, en el fondo, les encanta que les cuente batallitas. Pero aquella Barcelona de 1992, además de poner a la ciudad condal con mayúsculas en el mapa, fue un compendio de logros deportivos y emocionales.

Muchos y muchas tuvieron la culpa, pero si un colectivo llamó la atención de los medios internaciones fue el de los voluntarios. Miles de personas se movilizaron a coste cero por un objetivo común: sumar en los que, aún hoy, se consideran los mejores Juegos Olímpicos de la historia. El orgullo de pertenencia en su máxima expresión.

Esta reflexión ‘vintage’ me viene a la mente cuando leo, veo y escucho que varios jugadores del Barça y otros equipos de primerísimo nivel han adelantado su incorporación a la disciplina de sus clubes.

Un ‘voluntariado’ subvencionado, diría yo. Y con máxima visibilidad, que de eso se trata. No dudo que Messi en el PSG o Ansu Fati en Barça lo hagan por devoción y por profesión. Ambos han demostrado lo que son y como son por activa y por pasiva. Más dudas me generan otros estando en pleno ‘mercato’, llámenme malpensada.

En plena canícula veraniega, Laporta ha intentando levantar la moral de la tropa con un mensaje que camina entre la incredulidad, la pasión y el deseo. En la capital han tardado diez minutos en darle la vuelta al deseo del ‘sextete’ del presidente del Barça convirtiéndolo en afirmación. Nada más lejos de la realidad pero haría bien el mandatario azulgrana en moderar el mensaje a la par que lo hace con los números. Su positividad es directamente proporcional a una realidad que no invita a las expresiones ‘ostentóreas’ (que decía el recordado Jesús Gil) y sí a la contención.

El panorama ‘post primera palanca’ nos sitúa en la presentación hoy y mañana de dos nuevos jugadores con bastante buena pinta, Kessié y Christensen, a la par que en el vestuario aparecen Riqui Puig y Neto, integrantes de la lista negra de Xavi y Mateu Alemany.

Aterriza Mendes con su agenda, su teléfono y su estructura al mismo tiempo que en las oficinas hacen números para convencer al Bayern e intentar que Lewandowski estrene la taquilla en la Ciutat Esportiva antes del 15 de julio. Hasta entonces, lo único que podrá computar en la caja registradora emocional es la voluntad del internacional polaco de acabar su carrera en nuestra/mi ciudad y el esfuerzo económico que va a hacer para lograrlo.

Su llegada será de las que hacen época, aviso. Aunque el Camp Nou esté en plena renovación del césped, habrá un espacio para presentar a la que será una de las banderas de la entidad junto a las ‘cracks’ del Barça Femení. Porque si quién tiene la voluntad tiene la fuerza, él y ellas lo han demostrado.