Una localidad de Alicante es la sede española de la estafa piramidal que ha sacudido Latinoamérica

Una localidad de Alicante es la sede española de la estafa piramidal que ha sacudido Latinoamérica

«Poné quinientos dolaritos, mil dolaritos. Y si no tenés plata, vendé el perro». Esta frase, pronunciada en una de las innumerables charlas que ha venido impartiendo a lo largo de los últimos años, describe bien a Leonardo Cositorto, fundador y líder de Generación Zoe, una compañía nacida en 2017 en Argentina bajo el pretexto del coaching ontológico, que ha ido expandiéndose por distintos países, entre ellos España, donde tiene su sede en Elda, y que ahora está en el ojo del huracán.

Zoe está acusada de estafa piramidal. Convencía a las personas de depositar sus ahorros prometiéndoles pagos mensuales del 7,5% sobre los fondos inmovilizados. Si atraían a nuevos inversores tenían incluso mayores ganancias. Este esquema Ponzi le funcionó hasta que unos tuiteros empezaron hace unos meses a destapar el fraude, que contó con la connivencia y el apoyo de diversos rostros famosos y medios de comunicación.

El pasado viernes la Justicia argentina realizó registros en varias oficinas de Zoe, sin hallar apenas dinero, y solicitó una orden de captura internacional contra la cúpula de la organización por estafa y asociación ilícita. A última hora de este lunes, la Interpol la emitió. Y hoy se ha sabido que la Inspección General de Justicia (IGJ) va a pedir la intervención judicial de todas las empresas de Leonardo Cositorto.

Al menos seis de sus miembros han sido arrestados, pero Cositorto se encuentra prófugo en la República Dominicana, país que no tiene tratado de extradición con Argentina mientras no exista condena firme y desde donde, a través de videoconferencia, sigue pidiendo dinero a su «comunidad» que capte a nuevos miembros para sostener su estructura, en pleno colapso.

Con una gran verborrea y un pasado plagado de acusaciones de estafa, Cositorto levantó en torno a la formación motivacional de Zoe un falso holding empresarial formado por «más de 500 sociedades fantasma sin movimientos contables», según detalló ayer el medio argentino Radio Mitre.

Desde firmas de construcción, de venta de coches, una hamburguesería, clínicas veterinarias y de estética, peluquerías y patrocinios deportivos, hasta un grupo de culto religioso en torno a su propia figura.

Con todo, las alarmas saltaron a raíz de la incursión de Zoe en el mundo de las criptomonedas y su «Universidad del Trading», capaz de hacer generar a gente sin conocimientos «hasta 300.000 dólares en un día», según decía Cositorto.

El argentino, de 52 años, lanzó Zoe Cash, una criptomoneda hoy desplomada que aseguró que iba a estar respaldada por oro, a razón de «un gramo, una moneda». Para ello anunció haber comprado dos minas de oro, pero todo era falso.

Y así, al igual que su Zoe Cash, que prometió que valdría 55 dólares y esta mañana cotizaba a 0.006887 euros en una imparable caída hacia la nada, quien se autopromocionaba como un revolucionario Rey Midas de los negocios ha quedado ahora en el Rey desnudo. Muchas de las personas que le confiaron sus ahorros han empezado a reclamar su dinero sin éxito.

Este martes el propio Cositorto comunicó el cierre de todas las oficinas hasta el 7 de marzo, fecha para la que anuncia Zoe 2.0. Y es que desde que se ha destapado todo, él y su equipo de «líderes», como los llama, no dejan de lanzar a diario nuevos «productos», a cada cual más sonrojante: que si un metaverso, que si NFTs, que si una app para tiendas, que si Zoe Broker…

Ante este escándalo, con miles de afectados y con el nombre de Zoe y Leonardo Cositorto sonando a diario en los informativos de casi toda Latinoamérica, en España todavía no ha pasado nada.

Generación Zoe aterrizó en España hace un par de años, al mismo tiempo que el coronavirus, con la formación en liderazgo como bandera. Aunque usan el término «universidad» para describir su escuela, ninguna titulación expedida por Zoe posee validez académica oficial alguna.

El testaferro de Cositorto en nuestro país y en Europa es Daniel Paterna Lama, un empresario alicantino de 36 años que ha sido el encargado de capitanear la implantación de Zoe en España. 

Paterna, con quien este diario ha intentado sin éxito hablar en varias ocasiones desde que estalló el escándalo de Zoe, ha eliminado en los últimos días muchas publicaciones, fotos y vídeos de sus redes sociales relacionados con la empresa. Uno de ellos era el clip promocional de la primera convención Zoe en España, prevista para esta semana en Málaga y donde se anunciaba la asistencia de Cositorto. En ese vídeo se afirmaba que la empresa tiene más de 100.000 usuarios a nivel mundial.

También han desaparecido repentinamente las cuentas de Zoe España en Facebook e Instagram. Sin embargo, la actividad en las oficinas españolas no parece haber cesado. En la de Alicante, que fue inaugurada el día 7 de este mes, tuvo lugar este lunes una clase de formación presencial. 

Daniel Paterna registró a principios de este año Zoe Business Limited, una sociedad con sede en Londres, en la que aparece como director y que se dedica a «actividades combinadas de servicios administrativos de oficina». De momento no se conoce ni ha promocionado él mismo producto o servicio alguno vinculado a esta empresa a su nombre.

Paterna ha llevado Zoe al patrocinio de un club de boxeo y de dos equipos de fútbol, el UE Santa Coloma de Andorra y al Atlético Saguntino, cuyos jugadores, dijo, recibirían pagos en la criptomoneda Zoe Cash, asegurando que la podrían canjear por oro.

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En Argentina, Colombia y Paraguay los mecanismos judiciales y las entidades reguladoras del mercado ya se han activado, pero en España aún no constan movimientos, pese a que la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha recibido una alerta internacional sobre Zoe.

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