Un Giro muy abierto con sin un claro favorito

Un Giro muy abierto con sin un claro favorito

Han tenido que pasar 104 ediciones previas para que el Giro de Italia 2022, que empieza este viernes, salga de Budapest, en el año en el que el Tour partirá de Copenhague y la Vuelta desde Utrecht.

La ronda italiana estrena la gran temporada de carreras de tres semanas; la salsa del ciclismo, la magia de la gran montaña, enmarcada en Italia en los bellos parajes de los Dolomitas. Y se inicia en Hungría con tres ciclistas españolas acaparando todas las miradas: Alejandro Valverde, en la temporada de su despedida; Mikel Landa, en lo que ya parece un acto de fe hacia su persona, y Pello Bilbao, en gran forma y con el ansia de proclamarse en una de las revelaciones de la carrera.

Más que acertar quién será el gran favorito a la victoria final, con el ecuatoriano Richard Carapaz en la primera posición y, ojo, con el Movistar en el horizonte 2023, lo más importante para el ciclismo español es volver a reivindicarse como un colectivo esencial e imprescindible, corredores que pelean al menos por victorias de etapa, al margen de dejarse ver en la lucha por la general, un privilegio que estos últimos años solo ha estado al alcance de Enric Mas, ausente del Giro y preparándose para el Tour.

En las temporadas 2020 y 2021 no hubo siquiera una victoria de etapa en las rondas italiana, francesa y española. Los corredores españoles navegaron a la deriva siempre superados por rivales. Si llegaban dos fugados a la meta, y uno era español, ya se sabía de antemano el que ocuparía la segunda plaza. Esto debe cambiar en este Giro y para ello se cuenta con la candidatura de Valverde, que no peleará por la general, y de Pello Bilbao, quien gozará, al menos hasta la tercera semana, de libertad de movimiento si Landa entra decididamente en la pelea por la ‘maglia rosa’.

«Voy a por todas»

“Voy a por todas en este Giro, cuento con un equipo potente y si hay que compartir con Pello no tengo ningún problema”, admite Landa, con el deseo de no caer como el año pasado y sabedor que, pese a sus contratiempos, sigue vive la llama del denominado ‘landismo’, la religión ciclista que mueve montañas con tal de que el corredor alavés las escale en primera posición.

Y tendrá terreno, muchas cuestas, en un Giro sin apenas contrarreloj, su penitencia (solo hay 27 kilómetros), con el Etna a la quinta etapa, el Blockhaus en el segundo domingo de competición y una tercera semana brutal, desde el Mortirolo hasta la Marmolada, convertida, allí en los Dolomitas y a un solo día del final de fiesta en Verona, en la cima que debe dejar la ronda italiana vista para sentencia.

Pello Bilbao ya es un veterano, 32 años. Es el ciclista que ganó etapas en la Itzulia y en el Tour de los Alpes y el último español (2019) en conquistar etapas, nada menos que dos, en el Giro. Rápido en las llegadas, buen cazador de etapas y si se lo propone hasta capaz de pelear por los puestos de honor de la general. Es el corredor para seguir, en un año en el que ha renunciado al Tour debido a su futura paternidad, y con una exquisita forma en sus piernas.

“Es mi segundo Giro pero llego con mucha ilusión. Debo ser realista. A mi edad (42 años) ya no puedo pelear por la general y solo por ganar etapas”, admite Valverde quien este viernes tendrá la primera oportunidad, con la durísima oposición de Mathieu van der Poel, en el repecho húngaro que decidirá quién inaugurará el vestuario en rosa, la vida en rosa, en un Giro en el que también cuentan para la victoria final Simon YatesTom Dumoulin y Superman López (ahora en el Astana con David de la Cruz). Cada día en directo y con las etapas retransmitidas íntegramente a través de Eurosport y sus aplicaciones móviles.

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