Umtiti, solo queda una solución

Umtiti, solo queda una solución

A Samuel Umtiti se le espera hoy en la Ciutat Esportiva Joan Gamper. Le habían dado una semana de tiempo para intentar cerrar su salida al Rennes pero no pasó la revisión médica pese a convencer al entrenador Bruno Genesio (el mismo que tuvo en Lyon) durante el transcurso de la reunión que mantuvieron en la sede del club francés. De la misma manera que convenció a Joan Laporta el pasado verano cuando le fue a ver, le pidió tiempo para demostrar que estaba recuperado e incluso se le puso a llorar. El presidente le llegó a calificar, en privado, de “jugador estratégico”. Al igual que Riqui Puig. Ha pasado un año y estamos igual que estábamos. Dos jugadores descartados que no encuentran salida.

El caso de Umtiti es especial pues se trata de alguien que llegó a tocar el cielo. Y no hace tanto. Precisamente ayer se cumplieron cuatro años de un momento espectacular, el gol de la victoria del partido de semifinales del Mundial 2018 entre Francia y Bégica. Un remate suyo de cabeza le abrió a su selección a las puertas de la gloria. Un tanto que acabó bailando en un corner, como nunca lo habíamos visto. Eran días de vino y rosas aunque en ese momento se estaba cavando su propia tumba porque se había ido de Barcelona con el consejo médico de operarse, una intervención que le hubiera hecho perder el Mundial. Umtiti se negó. Fue campeón del mundo al tiempo que dejó de ser futbolista de élite.

Desde entonces, ha vivido un vía crucis que le ha hecho desaparecer de Francia y del Barça. Con una media de 13 partidos por temporada (solo 1 el pasado curso), Umtiti ha pasado de ser importante a ser un problema. Y durante este tiempo ha ido cobrando religiosamente su suculenta nómina firmada antes de la lesión, escasos meses antes de lesionarse de la rodilla. ¿Qué puede hacer el Barça con un caso así, de un jugador que antepone los intereses de su selección al club que le paga? ¿Qué medidas puede tomar para evitarlo? El Barça está indefenso y sin margen de maniobra. Por esto se entiende la decepción que ha causado en el seno del club el ‘no’ del Rennes. Al club ya solo le queda una opción: Una rescisión de su contrato pagándole los cuatro años de contrato que todavía le quedan según la renovación que firmó el pasado 26 de mayo de 2022.

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