¿Se puede predecir una cardiopatía isquémica a través de las lágrimas?

¿Se puede predecir una cardiopatía isquémica a través de las lágrimas?

El ojo, por su particular estructura, función y accesibilidad, es un órgano candidato para el diagnóstico de enfermedad de las arterias coronarias.

El ojo puede ser el espejo en el que se refleja la salud del corazón.

Así lo confirma un estudio que señala que dos biomarcadores oftalmológicos, el grosor de la membrana coroides (situada entre la esclerótica y la retina) y los niveles del factor estimulante de colonias de granulocitos (un tipo de glóbulo blanco) en las lágrimas, podrían contribuir a mejorar la detección de la cardiopatía isquémica. 

Esta investigación, liderada desde el área de Enfermedades Cardiovasculares del CIBER (CIBERCV), el Hospital Virgen de la Victoria de Málaga y el Instituto de Investigación Biomédica de Málaga (IBIMA), acaba de publicarse en la revista Cardiovascular Diabetology.

Enfermedades cardiovasculares: 1ª causa de muerte en el mundo

Las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la primera causa de muerte a nivel mundial. Y entre ellas, la enfermedad de las arterias coronarias es la más importante. 

El envejecimiento progresivo de la población, unido al aumento de prevalencia de factores de riesgo como la hipertensión, el hipercolesterolemia, la diabetes o la obesidad, provocan un gran número de fallecimientos por causas cardiovasculares. 

La gran prevalencia de estas enfermedades hace necesario el desarrollo de nuevos métodos que permitan detectar de forma precoz a las personas en riesgo de sufrir cardiopatía isquémica, patología que provoca un estrechamiento de las arterias, lo que permitiría tanto una mejora en la atención a estos pacientes como una optimización en el uso de los recursos sanitarios disponibles. 

Para los investigadores, el ojo es un órgano candidato para el diagnóstico de enfermedad de las arterias coronarias. |

Detección precoz de la cardiopatía isquémica, reto para el sistema sanitario

“En la actualidad, el cribado para la cardiopatía isquémica continúa siendo controvertido, ya que las técnicas disponibles resultan invasivas y tienen un elevado coste para los sistemas de salud”, señala Manuel Francisco Jiménez Navarro, investigador del CIBERCV, el Hospital Virgen de la Victoria y el IBIMA que ha coordinado este trabajo.

“El ojo, por su particular estructura y accesibilidad, se presenta como un órgano candidato para la obtención de parámetros con esta finalidad diagnóstica, teniendo en cuenta su implicación más que demostrada en otras patologías”, prosigue el investigador.

“En este sentido, los cambios cardiovasculares también se han relacionado con signos que son visibles en el ojo, convirtiendo a este órgano en una ventana que proporciona un acceso rápido al sistema cardiovascular”, explica.

Estudio de las lágrimas de 96 pacientes

El objetivo de este nuevo trabajo se centró en evaluar la utilidad de hallazgos oftalmológicos rutinarios y posibles biomarcadores en lágrimas como predictores para la detección de esta enfermedad arterial coronaria. 

Para ello, se analizaron los datos de un total de 96 pacientes del Hospital Virgen de la Victoria de Málaga con sospecha de cardiopatía coronaria aguda. 

Estos pacientes fueron sometidos a un completo examen oftalmológico, y se analizaron también muestras de sus lágrimas.

Mediante este análisis se diferenció dos biomarcadores:

El grosor de membrana coroides.Los niveles de G-CSF, un factor de crecimiento implicado en la formación de colonias de granulocitos presente en las lágrimas. 

La coroides es una membrana formada por una multitud de vasos sanguíneos que se encuentra entre la esclerótica (o parte blanca del ojo) y la retina, que permite proporcionar oxígeno y otros nutrientes al ojo.

El segundo biomarcador se obtuvo a partir del análisis de las lágrimas. En concreto, este equipo pudo detectar que niveles más elevados de G-CSF, un factor de crecimiento implicado en la formación de colonias de granulocitos (un tipo de glóbulos blancos) en las lágrimas, podría ser un factor protector frente a la patología coronaria. 

Los cambios cardiovasculares también se han relacionado con signos que son visibles en el ojo. |

Estos dos biomarcadores, usados en combinación con los factores de riesgo clásicos de las patologías cardiovasculares (hipertensión, hipercolesterolemia, diabetes, obesidad, tabaquismo, consumo de alcohol, etc.), contribuyen a definir un modelo predictivo de riesgo que podría mejorar los sistemas de cribado y detección precoz de la cardiopatía isquémica. 

“Esta es la primera vez que una investigación asocia los niveles de G-CSF en lágrimas con la presencia de la enfermedad coronaria, demostrando que un aumento de sus niveles puede constituir un factor protector”, explica Jiménez Navarro.

“En resumen, los resultados del estudio han mostrado que el grosor coroideo y el factor estimulante de colonias de granulocitos en lágrima mejoran el modelo predictivo para la enfermedad isquémica coronaria cuando se añaden a la edad, sexo, hipertensión, hipercolesterolemia, diabetes, tabaquismo y obesidad”, detalla el investigador. 

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Ahora, “se necesitan nuevos estudios para valorar la validez de este modelo en otros grupos de pacientes con características clínicas diferentes”, concluye.

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