Sánchez y Aragonès se reúnen tras el escándalo del espionaje de Pegasus

Sánchez y Aragonès se reúnen tras el escándalo del espionaje de Pegasus

Primer encuentro formal entre ambos mandatarios después de que estallara el escándalo en abril

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el jefe del Ejecutivo catalán, Pere Aragonès, se reúnen este viernes en La Moncloa por primera vez después del choque entre ambos por el presunto espionaje con Pegasus, sin expectativa de cerrar grandes acuerdos y como preámbulo de la reunión de la mesa de diálogo, que debe sentarse en dos ocasiones antes de final de año.

Sánchez y Aragonès llegan a la reunión después de un episodio de elevada tensión entre Moncloa y la Generalitat a causa del presunto espionaje a líderes independentistas, entre los que se encuentra el propio Aragonès, y tras varios pasos previos, en forma de reuniones preparatorias entre el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños y la consejera del ramo Laura Vilagrà, que se han encontrado dos veces en las últimas semanas.

Este será por tanto el primer encuentro formal entre ambos mandatarios después de que estallara el escándalo el pasado mes de abril, que supuso la congelación de la mesa de diálogo entre el Ejecutivo y la Generalitat y la retirada del apoyo parlamentario de ERC. Desde entonces Sánchez y Aragonés sí se han visto en dos breves encuentros en Barcelona, pero no en una reunión bilateral y formal como esta.

En este contexto, desde Moncloa afrontan la cita como la «consolidación» de la normalidad en las relaciones con el gobierno catalán que se ha venido trabajando en las reuniones previas entre Bolaños y Vilagrá, según indican fuentes gubernamentales.

La consideran una reunión «muy importante» y aunque son conscientes de que las posturas de ambos están «muy alejadas», se muestran convencidos de que seguir hablando es «la única vía transitable» para no regresar a una situación de máxima tensión como la vivida en 2017.

Por tanto, están dispuestos a hablar «todo lo que haga falta» y -aunque no aclaran si de este encuentro saldrá o no la próxima fecha de la mesa de diálogo- las citadas fuentes sí señalan que servirá como preámbulo de las dos reuniones de este foro que ambas partes se han comprometido a celebrar antes de final de año.

Desjudicialización del conflicto político

Este acuerdo salió de la última reunión entre el ministro y la consejera celebrada en el Palau de la Generalitat el 8 de julio. Allí cerraron un acuerdo metodológico sobre el diálogo entre ambos gobiernos que llamaron ‘Acuerdo marco para el diálogo y la negociación’ y que fijaba dos reuniones de la mesa «como mínimo» en lo que queda de año.

Además, pactaron avanzar en la «desjudicialización del conflicto político» –sin que hasta la fecha hayan aclarado qué supone– y un punto que el Govern considera una garantía frente a Pegasus, como es garantizar los derechos fundamentales, la privacidad y la libertad política e ideológica» de las posiciones políticas en Catalunya.

En Moncloa consideran el citado ‘acuerdo marco’ como «una carta de navegación» que ha permitido ponerse a trabajar y que los frutos de esa labor se empezarán a conocer mañana en las comparecencias que harán tanto Aragonès como la ministra portavoz, Isabel Rodríguez, al término de la reunión.

«Mucho mejor» relación que hace un mes

En cualquier caso, el Gobierno central considera que la relación con ERC es «mucho mejor» que hace un mes y que a los independentistas les han gustado las medidas anunciadas por Sánchez en el Debate del estado de la Nación que se ha celebrado esta semana en el Congreso de los Diputados, según apuntan fuentes de Moncloa.

No tienen dudas de que se ha producido un avance positivo en esta línea, a pesar de la «escenificación» del portavoz de ERC en la Cámara Baja, Gabriel Rufián, que sacó unas balas en la tribuna para recriminar al presidente Sánchez su respuesta al asalto a la valla de Melilla que se saldó con decenas de migrantes subsaharianos muertos en suelo marroquí.

Finalmente, sobre el papel que tendrá el caso Pegasus en la reunión de este viernes, señalan que los temas que están sobre la mesa son conocidos aunque destacan que en esta última semana, apenas se ha mencionado este asunto.

No esperan pactar documentos

Por su parte, fuentes de la Generalitat han asegurado que afrontan este encuentro con pocas expectativas y que no esperan grandes acuerdos ni pactar documentos, sino que se trata de una «reunión de fondo» para analizar en qué punto está la relación entre ambos gobiernos y si hay una voluntad real de buscar una solución al conflicto.

Aseguran que ahora mismo hay una «gran desconfianza» en el Gobierno, tras el caso Pegasus, los incumplimientos que consideran que ha habido y la falta de resultados del diálogo, y que por eso han exigido unas garantías para retomar el proceso de negociación con el Ejecutivo de Sánchez.

Para el Govern, el documento que firmaron la semana pasada Bolaños y Vilagrà fue un primer paso para obtener las condiciones que piden para reanudar el diálogo y creen que ahora lo que hace falta son pasos y resultados concretos, especialmente en el «ámbito antirrepresivo».

«Queremos hechos»

«Ya no valen las palabras, queremos hechos. No damos más crédito ya», añaden estas fuentes, que esperan que la reunión entre presidentes sirva para abordar esta desconfianza y para reclamar pasos firmes en la desjudicialización del conflicto, al que ya se comprometieron Bolaños y Vilagrà.

De hecho, el miércoles Aragonès avisó de que el resultado de la reunión con Sánchez de este viernes se evaluará «por los pasos y los compromisos concretos» para avanzar en la resolución del conflicto catalán, y dijo que reiterará a Sánchez que su solución al conflicto pasa por una amnistía y un referéndum de autodeterminación, pero que está dispuesto a escuchar las propuestas que plantee el Gobierno.

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Con la incógnita de si de la reunión entre Sánchez y Aragonès saldrá una fecha para reunir la mesa de diálogo, en las últimas semanas el Govern ha insistido en que para retomar este espacio son necesarios resultados y concreciones, y no hacer más encuentros que se queden simplemente en una foto.