Sánchez regresa a Bosnia 25 años después

Sánchez regresa a Bosnia 25 años después

El presidente vuelve al país en el que estuvo trabajando dos años, de 1997 a 1999, en el Gabinete de Carlos Westendorp, entonces Alto Representante | El jefe del Ejecutivo ensaya su papel de presidente de turno de la UE y pide a los bosnios acelerar las reformas y “reducir las tensiones”. Visita la Biblioteca de Sarajevo y rinde tributo a los 23 militares fallecidos en el país en la plaza de España de Mostar

-Me hace ilusión estar de nuevo en Bosnia. Estuve allí cuando tenía 28 años… 

La memoria le flaqueaba algo a Pedro Sánchez en el vuelo que le conducía de Madrid a Belgrado, en la primera parada de su minigira a los Balcanes Occidentales. Porque apenas tenía 25 años cuando llegó a Bosnia y Herzegovina. Era 1997, y permaneció hasta 1999, en plena guerra de Kosovo. Aquel joven Sánchez era miembro del gabinete del Alto Representante de la ONU en Bosnia y Herzegovina, el exministro español Carlos Westendorp. El mismo Sánchez que, ya como presidente del Gobierno, pisaba este sábado Sarajevo y Mostar. 25 años después. 

Los laterales de la Avenida de los Francotiradores, la que conducía al líder socialista hasta la sede de la presidencia del país, todavía mostraban, con sus inmuebles agujereados por los balazos y las bombas, las heridas de una guerra  salvaje y devastadora (1991-1995) que dejó 100.000 muertos y una Bosnia en ruinas. La contienda concluyó con los acuerdos de Dayton de 1995, que sirvieron para cimentar lentamente una todavía débil estructura nacional. El pacto, auspiciado por Estados Unidos, se asentaba en un modelo de delicados equilibrios, entre tres comunidades étnicas (bosniacos o bosnio-musulmanes, serbios y croatas) y dos entidades políticas dotadas de vastas competencias (la República Sprska, dominada por los serbo-bosnios, y la Federación de Bosnia y Herzegovina, de mayoría bosniaca). 

Pero la tensión en los últimos años ha ido en aumento, en buena medida por la voluntad de la República Sprska y del líder serbio, Milorad Dodik, de vaciar de poderes al Estado, en abierto desafío también a la autoridad del Alto Representante para Bosnia y Herzegovina, el encargado de supervisar la implementación de los acuerdos de Dayton, puesto que desde agosto de 2021 ocupa el alemán Christian Schmidt. Las fricciones políticas, no obstante, no amenazan la estabilidad del país, garantizada por la presencia de la misión de paz europea (EUFOR), que pasó de 600 a 1.100 efectivos el pasado febrero, refuerzo que se debía no solo al deterioro de la seguridad global provocada por la invasión en Ucrania, sino también por la influencia de Rusia en la región, sobre todo en la República Sprska. España solo tiene desplegados a tres militares hoy en día, pero desde 1992 han participado en las misiones de la ONU, la OTAN y la UE 46.000 soldados, 23 de los cuales fallecieron. 

El enfrentamiento político era citado por Sánchez durante su reunión con los tres presidentes rotatorios de Bosnia y Herzegovina, el bosniaco Sefik Dzaferovic, el serbio Milorad Dodik y el croata Zeljko Komsic -la Jefatura de Estado es una institución colegiada por la que los tres presidentes dirigen el país durante cuatro años en turnos rotatorios de ocho meses- y también durante su comparecencia posterior, sin preguntas, con Dzaferovic. Pidió a los tres líderes “reducir la tensión”, “diluyendo la retórica actual que no contribuye a avances y regresando a la institucionalidad”, apostar “siempre por el diálogo” -“y ahí estará la comunidad internacional”-, y poner a la ciudadanía “por delante, pues es la beneficiaria de las reformas pendientes”. 

“Recorrer una milla extra”

Y es que Bosnia se asoma al bloqueo de cara a las elecciones legislativas y presidenciales del próximo 2 de octubre. Comicios, dijo el líder socialista, que deben desarrollarse “con normalidad”. Las dificultades de casar equilibrios y cuotas ha llevado a que desde 2018, desde las últimas urnas, haya sido imposible pactar un Gobierno en la Federación de Bosnia y Herzegovina.

Sánchez, como hiciera este viernes en Serbia y hará en los últimos días de gira que le quedan (en Montenegro, Macedonia del Norte y Albania), hizo un llamamiento a “acelerar las reformas” exigidas por Bruselas para la entrada en la Unión Europea, incluida la del sistema electoral y la que afecta al Poder Judicial. Aunque se han producido avances, los bosnios deben “recorrer una milla extra”. 

Bosnia y Herzegovina es el país balcánico que acumula más retraso en su adhesión al bloque comunitario. Es el único de los cinco, de hecho, que no goza del estatus de país candidato. Solicitó su ingreso en la UE en 2016 y Bruselas le marcó 14 prioridades para, una vez cumplidas, arrancar las negociaciones de adhesión. Sánchez defiende que se acometan las siete reformas más importantes para que se les conceda la condición de Estado candidato. 

El jefe del Ejecutivo, ante Dzaferovic, volvió a manifestar su apoyo “total y rotundo a la región” y en el caso de Bosnia, su voluntad de “transformar el legado ya histórico en iniciativas para el progreso democrático y económico del país”. Su “firme compromiso con la perspectiva europea” del país. España, continuó, presta su “absoluto respaldo” a que sea candidato a la entrada en el bloque comunitario, y es un “país amigo” que defiende la “integridad territorial” de Bosnia. Un subrayado pertinente frente a los amagos de secesión y que el viernes también repitió en Belgrado, en este caso para apuntalar que España sigue sin reconocer la independencia unilateral de Kosovo. 

Dzaferovic definió a España como “gran amigo” de Bosnia y agradeció a Sánchez que apoyara el “camino europeo” de su país en el último Consejo Europeo, en junio, y que reivindicara la soberanía e integridad territorial y que animara a las reformas. Bosnia espera que con la presidencia española de la UE, que arranca en el segundo semestre de 2023, sirva para acelerar los ritmos. Y que asimismo sirva para intensificar las relaciones económicas y comerciales entre los dos países, porque las políticas son “perfectas, geniales”. De hecho, en el encuentro se analizó el interés de las empresas españolas para invertir en Bosnia y Herzegovina en ámbitos en los que son “líderes mundiales”, como la ingeniería, la construcción o las energías renovables. La balanza comercial es favorable a España y alcanzó los 116 millones de euros en 2021.

Sánchez visitó a continuación la antigua Biblioteca de Sarajevo, sede hoy del Ayuntamiento de la ciudad, con la alcaldesa. El edificio fue bombardeado por los serbios en 1992 y las llamas devoraron más de dos millones de libros y documentos. España participó económicamente en la reconstrucción de la biblioteca, reinaugurada en 2014.

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Por la tarde, y ya en Mostar, a orillas del río Neretva, el presidente rindió tributo a los 23 compatriotas fallecidos entre 1993 y 2008 acompañado del alcalde de la ciudad, con quien recorrió el casco histórico y también el puente medieval de un solo arco que fue destruido durante la guerra y posteriormente vuelto a levantar sobre sus escombros, símbolo hoy de la reconciliación nacional en el país. Sánchez llegó a la cima del Puente Viejo entre docenas de curiosos: este fin de semana se celebra el concurso de saltos sobre el Neretva, una tradición de más de cuatro siglos. Pero justo al paso de su comitiva no hubo quien se lanzara 24 metros abajo, hacia el río. Mala suerte: el siguiente lo hizo a los pocos minutos.