Que te vaya bonito

Que te vaya bonito

“Mi padre me enseñó que cuando me fuera de un sitio no cerrara la puerta con el trasero”. Al director general del Bayern le duele más allá del alma la salida de su Balón de Oro. A Hasan Salihamidzic se le ha marchado un activo de difícil, por no decir imposible, sustitución y tanto él como otros dirigentes del club alemán no se han cortado un pelo en arremeter contra Lewandowsky tras su decisión de marcharse para fichar -y apostar- por el FC Barcelona.

Una entidad como el Bayern de Munich no está habituada a vivir situaciones como ésta. Siempre comprador y casi nunca vendedor, en los despachos teutones el pulso de Robert les ha sentado a cuerno quemado y les ha costado escribir un relato cara a su afición. Medios afines han colaborado en ello así como varios directivos, que nunca han dudado en hablar sin tapujos sobre la decisión del polaco. Ni han conseguido que se quede ni tampoco la cantidad que pidieron cuando decidieron sentarse a negociar. Los gritos de “¡Hala Madrid!” y “¡Benzema, Benzema” a la llegada de Lewandosky ayer a las instalaciones del Bayern son más propios de una rabieta latina que del ‘seny’ alemán. Muy distinta ha sido la actitud del ganador de este partido y su familia. Solo hay que ver el bonito video compartido por su esposa Anna en sus redes sociales en el que se despide con cariño y autenticidad del club, de sus amigos y de la ciudad. Nadie le dirá al nuevo delantero azulgrana que le vaya bonito. Pero él tuvo muy claro que quería un destino que embelleciera su futuro más inmediato y el final de su carrera. Y aquí está.

¿Quién ha sido el personaje clave de este fichaje y del de Koundé, la otra gran incorporación de este mercado? Si Mateu Alemany ha demostrado que está en el podio del The Best en lo que a dirección deportiva y capacidad negociadora se refiere, Xavi es el que ha conseguido que un crack mundial y un chaval de 23 años pretendido por los más grandes estén hoy en la Ciutat Esportiva entrenando. El técnico sabe explicar su idea y tiene elementos ya vividos que lo avalan. La complicidad y el idioma entre futbolistas, la modernidad y la preparación física han sumado enteros a ese proyecto por el que se está dejando la piel. Cierto es que Joan Laporta también tenía muy claro que había que empeñar hasta los rosarios de la abuela para dotar a esta plantilla de un nivel mayor.

La marca Barça sigue teniendo valor de mercado pero había perdido empatía incluso entre su propia masa social. La eclosión del Femení y de varios de sus nombres propios mitigaron el dolor de la herida pero es el primer equipo profesional el que arrastra a personas y patrocinadores. Xavi ha caminado sobre el alambre en lo deportivo del mismo modo que lo hace el presidente en lo económico. Si es verdad que quien no arriesga no gana, nadie le puede discutir a Lewandowski, a Koundé o al entrenador, llegados todos en menos de nueve meses, que se han tatuado la frase a fuego. Creer y apostar. Todo apunta a que les irá bonito.