Muse toma al asalto el Mad Cool 2022

Muse toma al asalto el Mad Cool 2022

La banda británica aparece con un robot gigante para encender el ánimo del festival, que vuelve a congregar a 70.000 fieles

Un atraco perfecto, eso han hecho con Mad Cool 2022 unos Muse encapuchados y encorajinados tras irrumpir con un robot gigante y hacerse con la huella más viva de cuantos conciertos han pasado y probablemente pasarán por esta edición del festival madrileño con un plan milimétricamente planificado y contundente en su ejecución.

En una nueva jornada sin más entradas por vender, unas 70.000 personas han sido testigos de dicho asalto, que se ha llevado a cabo sin más armas que su rock vigoroso y lacerante, una llamada al pueblo para recuperar el liderazgo y un espectáculo escenográfico que, en vez de usarse para maquillar una hipotética falta de ideas o pegada musical, ha convertido el operativo en un servicio a la sociedad al que los concurrentes se han plegado con gusto. Y eso que la jornada de este viernes no se prometía tan benevolente cuando a mediodía ha sufrido otro hurto menos deseable: la cancelación del concierto de Black Pumas a escasas horas de su celebración en el escenario principal. Ante lo que se ha convertido en una constante de esta edición, la de las bajas repentinas en el cartel, la organización se ha limitado a alegar esta vez una causa médica.

En su ausencia, Jamie Cullum al piano ha sido la primera aparición de calado cerca de las 8, de frente al sol y en una tarde sensiblemente más calurosa que las anteriores. Aún así, el británico y su banda han conseguido mitigar el rigor de los 32 grados a la ya numerosa congregación con temas como una versión de ‘The Man’ de The Killers.

Desde la igualmente soleada California las tres hermanas Haim se habrán sentido como en casa en su debut musical en la capital española. Lo han hecho con un repertorio conciso de apenas 10 cortes pero tremendamente variado en el que han mostrado que igual pueden cortar el aire con una vena de rock duro como en ‘My Song 5’ que contagiar sus armonías luminosas con ‘Want You Back’ o ‘The Wire’. «¡No sabéis las ganas que teníamos de que llegara este concierto de la gira; nos han dicho que Madrid lo parte!», ha exclamado la más joven, Alana, protagonista del filme ‘Licorize Pizza’, sin saber que serían ellas justamente una de las bandas que lo ‘partirían’ en esta jornada.

Tiempo después de disfrutar de otro talento femenino, Phoebe Bridgers, una de las jóvenes cantautoras que se ha hecho un nombre en EEUU en el lado más «indie» de la misma cuerda de la que cuelga Taylor Swift (no en vano han colaborado juntas), en un escenario que ha acogido a continuación la singularidad pop de la danesa Mø, que se ha dado un baño de masas al interpretar la exótica ‘Lean On’. Quienes han preferido más rock han dispuesto en paralelo en los escenarios grandes por ejemplo de The War On Drugs, responsables de recuperar el placer por un Springsteen ochentero. Aquí han llegado con una formación de septeto, su buen gusto y el saxofón volando ocasionalmente sobre sus siempre sugerentes y galopantes riffs de guitarra.

Hasta este punto la mayor parte de las citas del tercer día de música en IFEMA se habían disfrutado con el gentío repantigado en el césped artificial que cubre todo el recinto y que, según se cuenta, vale lo que un cabeza de cartel. Eso ha cambiado con la llegada de los californianos Incubus y su apuesta por un rock abrasivo y de raíz funk que no pasaba por Madrid desde 2018. Exaltados por el corpulento y descamisado Brandon Boyd, la tónica impuesta después de dos años de distancia social ha vuelto a ser la de apretarse y saltar en colectividad.

Mejor calentamiento imposible para las masas que han aguardado justo después a Muse en un número superior a cualquier otro artista del cartel, fuese Metallica o The Killers. Ha sido un golpe con nocturnidad, traspasada la medianoche, y perpetrado con la alevosía de quien se presente enmascarado a lo ‘V de Vendetta» o ‘La casa de papel’ para grabar a fuego literalmente sobre el fondo de su escenario el título de su reciente sencillo ‘Will of the people’ (la voluntad del pueblo, en español). Desde ese inicio incendiario ha quedado claro que esta iba a ser una noche sin rehenes ni renuncios en forma de rellenos. Ahí han disparado seguidos ‘Hysteria’, ‘Psycho’ y ‘Pressure’, con un sonido redondo, potente y afilado hacia la vena metalera. Aunque para gigante, el busto de un autómata también enmascarado que ha irrumpido de improviso en la parte trasera del escenario, vigilante de que ni el ritmo ni las sorpresas decayeran, ni siquiera cuando el rock catatónico y la distorsión han dado paso momentáneamente a un tema más de electrónica bailable como ‘Compliance’. ‘Time Is Running Out’, ‘Madness’, ‘Supermassive Black Hole’, ‘Uprising’… Al trío británico no se le vaciaba el cargador y así han perpetrado el atraco perfecto hasta la huida final con el consabido remate de ‘Knights of Cydonia’.

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