Los ‘ismos’ y las trincheras en el Barça

Los ‘ismos’ y las trincheras en el Barça

No desvelaré el nombre del presidente del FC Barcelona, ni del asesor personal de un entrenador de prestigio cuando, a raíz de sendos artículos que escribí, me llamaron para decirme: “Pensaba que eras uno de los nuestros”. Un presidente, un líder, un director o un alto ejecutivo que no acepta la crítica constructiva, la disparidad de criterio o la confrontación de opiniones, ejerce mal su responsabilidad. Y peor todavía si te convierte en su enemigo: “O conmigo o contra mí”. Es una máxima que está muy de moda. Si el que manda prefiere tener a su lado a un adulador antes que a un profesional contrastado y con criterio, pasa lo que pasa.

Una mañana fui a hacerle una entrevista al directivo azulgrana Carles Vilarrubí a su domicilio acompañado del director de comunicación del club. Y éste me espetó en la entrada: “Ves, te cuidamos bien a pesar de que eres laportista”. Esa obsesión en poner etiquetas, sambenitos, en dividir a los medios de comunicación entre buenos y malos, en construir lobbies, es una de las razones, aunque no la única, de este clima irrespirable que hay en el entorno azulgrana, avivado por el mal uso de las redes sociales.

Y aunque pasara desapercibido en la rueda de prensa de Víctor Font el pasado martes, el ex candidato también se refirió a eso: “Ya no se trata de los ‘ismos’, es que ahora son trincheras”, dijo. Así es. Hoy en día impera el insulto y la descalificación. Y no debemos olvidar que fiscalizar la gestión del FC Barcelona es una responsabilidad que nos obliga, porque no es una SAD en la que el propietario puede hacer lo que le venga en gana porque se juega su dinero. La presidencia del FC Barcelona es un encargo temporal, una confianza depositada por 140.000 socios, que son los dueños. Por lo tanto, sí, el presidente y su junta son libres para tomar decisiones que crean convenientes y mejor para el FC Barcelona, pero también han de asumir las consecuencias, responder por ellas y dar todas las explicaciones que sean necesarias. 

Apelando a todo ello tenemos la obligación de preguntar a los responsables del FC Barcelona porqué se ha producido esa millonaria desviación en el presupuesto 21-22 de más de 150 millones de euros que, sumados a los 485 millones con los que se cerró la 20-21, han provocado este gigantesco patrimonio neto negativo. Jamás en la historia del FC Barcelona había sucedido nada parecido. ¿Qué tipo de gestión se ha hecho esta temporada? Como mínimo, sería exigible que se explicara con pelos y señales. Del mismo modo, el socio merece saber si en la venta de la primera palanca a Sixth Street por el 10% de los derechos de televisión existe derecho de recompra y por cuanto. ¿Tan grave o problemático es conocer ese detalle? La transparencia no se predica, se aplica.

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