La Tierra ‘engorda’ cada año 5.200 toneladas por el polvo cósmico que recibe

La Tierra ‘engorda’ cada año 5.200 toneladas por el polvo cósmico que recibe

Sin darnos cuenta, una lluvia imperceptible y continuada de polvo cósmico va cayendo sobre la Tierra hora tras hora. Son restos procedentes del espacio interplanetario que penetran en nuestra atmósfera y terminan depositados en el suelo, aumentando así el volumen del planeta. Se estima que cada 30 segundos choca contra nosotros una partícula con un diámetro que va desde un milímetro hasta un centímetro. Las estrellas fugaces, por ejemplo, consisten en gravilla desprendida de algún cometa que, tras estar suspendida en el espacio, se cruza con la Tierra y cae a su atmósfera.

Pero el grueso de esa ‘lluvia celeste’ que va regando la Tierra está constituido por algo menos llamativo: polvo cósmico, que pulula entre los planetas y acaba cayendo en ellos. Son muy pequeños, de diámetro inferior al milímetro, y a simple vista no se distingue del polvo terrestre. De hecho, hace falta usar un microscopio para diferenciarlos.

Diferentes clases de micrometeoritos | sciencetechnews

Sin embargo, una reciente investigación publicada en Earth and Planetary Science Letters ha logrado mediar la acumulación de micrometeoritos que caen en la nieve de la Antártida para, de este modo, poder realizar un cálculo muy exacto de la cantidad de polvo extraterrestre que recibe la Tierra.

De este modo, gracias a técnicas complejas para datar los depósitos de polvo, los investigadores calculan que cada año caen a la Tierra nada menos que 5.200 toneladas de micrometeoritos.

¿Por qué buscar en la Antártida?

¿Por qué en la Antártida, si este polvo cae uniformemente por toda la Tierra? Los polos están cubiertos de hielo durante todo el año y son emplazamientos idóneos para investigar los mircometeoritos. A estas zonas apenas llega material de otros lugares de la Tierra, debido a que están muy lejos de otras masas terrestres, y ello hace que el polvo interplanetario que cae allí apenas esté mezclado con material originario de nuestro planeta.

Además, dado que el hielo está formado por sucesivas capas de hielo que se van creando año tras año, eso permite a los investigadores datar con precisión el año en el que cayó cada micrometeorito sobre los polos. De los dos casquetes polares, el sur es incluso mejor, dado que aún está más aislado de cualquier otro continente.

Julien Rojas, estudiante de doctorado de la Universidad de París-Saclay y primer autor de la investigación, estudió durante años los micrometeoritos depositados en una meseta situada en la estación francoitaliana Concordia, en la Antártida. La delgadez de las capas de nieve anuales permitió al equipo de Rojas obtener décadas de depósitos de micrometeoritos en un solo lugar, sin tener que fundir enormes cantidades de hielo.

estación concordia de la Antártida | ESA

Tras separar el polvo de la nieve, el equipo utilizó microscopía electrónica, espectroscopía de Rayos X y otras técnicas para analizar más de 2.000 partículas de entre 12 y 700 micras de diámetro.

El 60% proviene de los alrededores de Júpiter

Pero ¿cómo distinguir el polvo extraterrestre del propio de la Tierra? El polvo de origen espacial suele presentar rasgos muy característicos que delatan su naturaleza, como su forma esférica. Ello es debido a que se han fundido durante su entrada en la atmósfera, cuando han alcanzado elevadas temperaturas. Pero pueden no ser esféricos y presentar, en cambio, una distribución de isótopos químicos claramente inusual.

De este modo, el equipo pudo incluso identificar la procedencia concreta de muchas de esas partículas. Más del 60% del polvo procedía probablemente de los cometas que están cerca del sistema de Júpiter, que se agrupan en órbitas de menos de 20 años de periodo, debido a la influencia gravitatoria del gigante gaseoso. Otro 20% podría provenir del cinturón principal de asteroides.

Rojas indicó que “el polvo de los cometas es más esponjoso que el de los asteroides” y el material cometaria tiende a ser más rico en materia orgánica, una característica típica de los cometas de la familia de Júpiter.

Un micrometeorito, en la punta de un dedo | ryan thompson

Por tanto, una vez que los científicos consiguieron extraer el polvo del hielo y determinar su abundancia año a año a partir del ‘reloj’ que ofrecen las nevadas anuales caídas en el lugar de recolección, se puedo cuantificar el volumen de polvo extraterrestre que cae a la Tierra. Extrapolando las mediciones efectuadas en ese lugar concreto al conjunto del planeta, el equipo encontró que cada año caen a la Tierra entre 4.000 y 6.700 toneladas de polvo procedente del espacio exterior.

Esta cantidad se limita, por tanto, al polvo, y no incluye los restos rocosos de mayor tamaño (a partir de un milímetro) que impactan también diariamente contra la Tierra, al penetrar en la atmósfera objetos de mayor tamaño, responsables de las llamadas ‘estrellas fugaces’ o los propios bólidos, que no son sino estrellas fugaces pero de mayor tamaño.

Artículo de referencia: https://www.investigacionyciencia.es/noticias/cada-ao-caen-a-la-tierra-miles-de-toneladas-de-polvo-espacial-19820 

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Estudio íntegro (en inglés): https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0012821X21000534?via%3Dihub

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