La era Casado en el PP llega a su fin: Se abre el tiempo de Feijóo

La era Casado en el PP llega a su fin: Se abre el tiempo de Feijóo

Pablo Casado se rindió finalmente ayer. Parecía que no iba a hacerlo nunca, que iba a seguir corriendo hacia delante, totalmente fuera de control. Ha sido necesario hacerle ver de que a su lado nadie avanzaba con él. Y que Teodoro García Egea lo hacía demasiado adelantado. Pero la carrera y su presidencia termina este miércoles, tras su reunión en Génova con los presidentes autonómicos del PP. En esa cita Casado debe certificar su dimisión. Así se lo transmitió el bloque alineado en torno a Alberto Núñez Feijóo, al que en menos de una semana se ha sumado prácticamente todo el partido.

La petición ha sido muy clara, según la información recabada por ‘El Periódico de España’, medio que pertenece al mismo grupo editorial que este diario. La reunión de hoy a las ocho sólo puede terminar con su renuncia y un consenso interno sobre el futuro interno del PP. El martes se celebrará una Junta Directiva Nacional, que convocará un congreso extraordinario en el menor tiempo posible. Del partido se hará cargo mientras una gestora. Con esta única oferta enviada a Génova, en la tarde de ayer se produjo la dimisión del secretario general del PP, Teodoro García Egea. Su marcha, en este último capítulo de la etapa Casado, supone ya un hecho irrelevante. Sólo demuestra que el núcleo que ha gobernado estos tres años el PP -dos cuerpos, una única cabeza- se ha dividido en dos. Es una cuestión, aseguran en el partido, que ya sólo les concierne a ellos.

Los emisarios del nuevo poder gallego del PP ya no exigían la cabeza de García Egea. Podía dimitir ayer o esperar y hacerlo junto a Casado esta misma noche. El ya ex secretario general no era motivo de preocupación. Tampoco lo era su jefe. Aunque a lo largo del día de ayer se especuló con la posibilidad de que él también dimitiera, realmente no se planteó. El sector que desde el jueves pasado se le puso enfrente dispone de una alta certeza de que aguantará hasta la reunión con los barones hoy en Génova. La razón es que allí se pactarán las condiciones de su salida. «Puente de plata», resume una de las personas al tanto de la operación.

Pero el acuerdo sobre su renuncia a la presidencia del PP sólo implica a Casado. A pesar de que desde el jueves pasado el aún presidente del PP ha sometido al partido a la peor crisis interna de su historia, tras acusar públicamente a Isabel Díaz Ayuso de corrupción y entrar en una espiral de destrucción personal y colectiva, la decisión es concederle una solución honrosa, explican. «El PP no maltratará a quien ha sido su presidente», señalan. En cambio con García Egea, ni se negociará nada ni se mostrará compasión.

Con esa hoja de ruta y la reunión de esta noche se pondrá fin a la presidencia de Pablo Casado para dar paso al liderazgo de Alberto Núñez Feijóo. Ya prácticamente no se mueve nada en el partido sin preguntar a los gallegos. El presidente de la Xunta de Galicia cuenta con el aval de todo el PP para comenzar una nueva etapa.

Un cuadro de Pablo Casado, en la sede nacional del PP. | José Luis Roca

Después de una mañana de muchísima presión, en que incluso la dirección del grupo parlamentario le retiró el apoyo, el hostigamiento sobre Casado cesó. Una prueba, apuntan fuentes del partido, de que el acuerdo con los barones estaba cerrado. La otra evidencia es que Génova dejó de movilizar a sus huestes en la organización y desde el entorno de García Egea se transmitió a sus apoyos en todos los territorios que hicieran lo posible por «salvarse». Ese mensaje difundió alrededor de las 13.30 horas. Muy poco tiempo después se conoció que unos de los últimos apoyos del secretario general, el presidente de Murcia, Fernando López Miras, defendía también públicamente la necesidad de un congreso extraordinario. Casado se había quedado absolutamente solo.

Esto no significaba que Miras traicionara a García Egea, con quien le une una gran amistad, sino que Génova había entendido que ya no tenía opciones de sobrevivir y ordenaba a quienes hasta ahora le respaldaban que buscaran asueto en el poder emergente del PP. Hasta el lunes por la noche la idea era resistir. Aunque ese día concluyó con el compromiso de Casado y Egea de convocar la próxima semana una Junta Directiva Nacional, fuentes conocedoras aseguran que fue el primer momento en que el aún presidente del PP se dio cuenta de lo que realmente estaba sucediendo. Fue entonces cuando entendió que los suyos no le apoyaban, le recriminaban el poder omnívoro que había entregado a su secretario general y le pedían un congreso extraordinario, en torno a un único candidato para coser el partido que él y García Egea han destrozado.

La convicción de que querían seguir haciéndolo, de que intentaban mantener abierta la herida sangrante del PP y continuar enrocados hasta julio, cuando la Fiscalía ya habría actuado contra Díaz Ayuso y podrían convocar el congreso ordinario para volverse a presentar, llevó al bloque de Feijóo a elevar aún más la presión. Lo más «duro», reconocen, ha sido tener que sacar a la palestra a la dirección del PP en el Congreso porque evidencia que Casado había perdido el apoyo de sus propios diputados. Pero, indican, «no ha quedado más remedio«.

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Al filo del mediodía de ayer todo el partido, de una punta a otra de España, tenía claro que la presidencia de Casado se había acabado. Si se cumplen las previsiones de los barones, el aún dirigente popular se ausentará hoy de la sesión de control en el Congreso y por la tarde, en la reunión de Génova de las ocho de la tarde, la crisis del PP terminará porque Casado se irá. El PP ayer ya sólo hablaba de Feijóo.

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