Jane Austen: el chicle que se estira y estira

Jane Austen: el chicle que se estira y estira

La nueva adaptación protagonizada por Dakota Johnson es solo la penúltima de una larga lista de películas basadas en su obra, y provoca división de opiniones entre los seguidores de la autora clásica británica

A mediados del pasado mes de junio, los fans de Jane Austen se pusieron en alerta. Netflix lanzó el primer trailer de su adaptación de Persuasión, con Dakota Johnson como actriz principal, y dejó ver que la película no iba a ser demasiado fiel al libro. Por muy moderna que hubiese llegado a ser la autora inglesa, de ninguna manera su protagonista podría haber dicho “peor que novios. Ahora somos amigos”, uno de los fotogramas que más circuló por las redes sociales en cuanto se estrenó el adelanto. Todo apuntaba a que la plataforma iba a aprovechar el éxito arrollador de la serie Los Bridgerton para colar otra ficción de época en su catálogo. Pero en esta ocasión jugaba con fuego. No se basaban en una saga de novelas con más romance que rigor histórico como la escrita por Julia Quinn, sino en un clásico de la literatura.

Los temores se confirmaron cuando por fin se estrenó el filme dirigido por Carrie Cracknell. Los guionistas Ron Bass y Alice Winslow intentaron modernizar la novela utilizando recursos como la ruptura de la cuarta pared [el personaje habla directamente al público] y diálogos improbables. Una especie de mezcla de las series Fleabag, de Phoebe Waller-Bridge, y la mencionada Los Bridgerton de Shonda Rhimes, que funcionan muy bien por separado pero que juntas dan lugar a un producto cuestionable para los amantes de la obra de Austen. Netflix consiguió generar conversación al respecto de la película –un aspecto no del todo negativo a la hora de atraer a una audiencia con curiosidad– pero, posiblemente, la suya no pase a la historia de las mejores adaptaciones.

Alejandra Palés, periodista especializada en series y responsable del podcast Tokipop, considera que esta nueva versión audiovisual de Persuasión es una traición al escrito de Austen. “Lo han convertido en una especie de comedia con una protagonista entre torpe y pizpireta que creo que se aleja bastante de la de la novela, que es dramática”. Aclara que no se trata de una cuestión de ‘purismo’ sino de respeto hacia el público. “Estoy a favor de transgredir si tenemos que contar algo, pero si solo es para que parezca más guay o para simplificar, no. Hay escenas que son de vergüenza, como cuando Anne Elliot va a mear en el bosque, como si fuéramos imbéciles y no supiéramos que la gente ha meado toda la vida”.

La opinión de María Belén Menargues Cuartero va en la misma dirección que la de Palés. Es la administradora de la cuenta de Instagram @fan.janeausten –que actualmente tiene 12.700 seguidores–, cuyo contenido se basa principalmente en imágenes de las distintas adaptaciones al cine y la televisión que se han hecho de las obras de la escritora. Además, en 2018 publicó la novela corta Mi querida Jane Austen (Círculo rojo). Para ella “la dulce y sufrida Anne Elliot en nada se parece al papel interpretado por Dakota Johnson. El actor que interpreta al capitán Frederick Wentworth, Cosmo Jarvis, tampoco transmite la impostada indiferencia que muestra en el libro. Había demasiadas expectativas, de ahí la decepción”.

Pero siempre hay alguna luz en la oscuridad. Blanca Pujals, creadora junto a Carlota Freixenet de Punkisdecimononiques, un podcast de damas victorianas del siglo XIX (en catalán), afirma que le ha gustado la película. “No tiene vocación de ser una adaptación fiel, mantiene el humor de Austen, cosa que muchas adaptaciones olvidan un poco. Aquí se nota que todos los implicados son muy fans y que han intentado adaptar su humor al siglo XXI, con más o menos acierto”. Coincide en que Anne Elliot tiene poco que ver con la original, pero los familiares y las situaciones absurdas “sí son muy Austen. Creo que el que haya una adaptación con actores de moda en Netflix es una suerte, porque mucha gente verá la película, querrá saber más y leerá los libros”.

¿ESTIRANDO EL CHICLE?

La lista de adaptaciones de las obras de Jane Austen al cine y la televisión es tan larga que puede que las posibilidades de crear otras nuevas y originales se estén agotando. ¿Se ha sobado demasiado el legado de la autora? Entre las encuestadas se encuentra la escritora Espido Freire, una erudita de la obra de Austen. Ha publicado los libros Querida Jane, Querida Charlotte (editorial Aguilar, 2004) y Tras los pasos de Jane Austen (editorial Ariel, 2021), así como el podcast Orgullos y Prejuicios, disponible en Podimo, entre otros trabajos relacionados con la autora decimonónica. Para ella esta cuestión “no se plantea con Shakespeare o con Bram Stoker, por ejemplo. Un legado no se estira, se comparte mientras tiene sentido para el lector. ¿Cuántas son ‘demasiadas’? Los textos clásicos poseen esa capacidad. Y hay Jane Austen para rato”.

Las hermanas Almudena y Carmen Romero, filóloga de lengua inglesa e ingeniera respectivamente, crearon la web El sitio de Jane Austen hace veinte años para dar a conocer a la escritora en español más allá de los círculos universitarios y especializados. Este sitio dio lugar al Salón de Té, “un foro con el que compartir este amor por la autora. Nuestra labor nos ha permitido interactuar en vivo con otros aficionados, haciendo encuentros, picnics o colaboraciones con la universidad y bibliotecas, por ejemplo”. Para ellas, el trabajo de Austen sí está algo desgastado. “A veces, una se pregunta el valor que ven algunos creadores en volver a la autora con secuelas o adaptaciones, cuando parece que no aportan nada, aparte de aprovechar la marca Austen, y a sus fans. Hay muchos otros autores que merecen adaptaciones, como Emilia Pardo Bazán, por sólo citar un ejemplo”, sostienen.

Para los amantes de Austen, nunca habrá demasiadas adaptaciones, dice María Belén Menargues. “Sus obras siguen siendo un reclamo, tanto para editoriales como para las empresas cinematográficas y de televisión. Han sobrevivido a través de los años”. Alejandra Palés sostiene que si los realizadores tienen claro qué y cómo quieren adaptar las novelas, no hay problema. “Mujercitas, de Louisa May Alcott, se ha adaptado tropecientas veces. Pero la última versión de Greta Gerwig tiene un discurso muy determinado, hay una tesis fundamental a través del personaje de Jo March de lo que es ser una mujer en esa época, de querer tener una carrera. Explica la historia desde un punto de vista determinado”.

Otra cuestión diferente es la de las películas basadas en novelas de Jane Austen, pero modernizadas. Es lo que sucede con El diario de Bridget Jones y Orgullo y prejuicio, o con Clueless y Emma, por ejemplo. Para Alejandra Palés, esto sí es aceptable, porque al contrario que con Persuasión, “en ningún momento te están diciendo que esto es una adaptación fiel. Bridget Jones es más un juego de espejos con esto de que el galán de Bridget se apellida Darcy. Incluso, en la segunda novela de Helen Fielding, Bridget Jones entrevista a Colin Firth que hace de Darcy en la versión de la BBC de la novela de Austen”.

A la ‘punki decimonónica’ Blanca Pujals le encantan estas versiones y “flipa” con la cara que pone la gente cuando les dice que están basadas en esos libros. “Demuestra que el genio dramático y humorístico de Jane Austen es universal y atemporal. Es genial que sus adaptaciones modernas sean referentes de la cultura pop actual. Alicia Silverstone no puede ser más fiel al carácter y actitud de Emma. Me gustan todas, incluso las más libres, como Bodas y prejuicios, la adaptación india, o Metropolitan de Whit Stillman, inspirada en Mansfield Park”.

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Que en los últimos años ha habido un resurgir del interés por las obras de Austen es una opinión unánime. Pero mientras que Alejandra Palés considera que aún falta que los hombres se interesen por su literatura, Pujals comenta que, en España, “por fin se ha roto la barrera de género, en parte seguramente gracias a estas nuevas adaptaciones. Es divertido encontrar tantas reseñas favorables en Twitter o TikTok”. Apunta que en Inglaterra nunca se ha dicho de manera despectiva que la literatura de Austen fuese “para niñas. Sus libros eran los que más se llevaban los soldados a las trincheras durante la I Guerra Mundial e incluso los médicos los recomendaban para los que volvían con estrés postraumático. Rudyard Kipling llegó a escribir un cuento titulado The Janeites, sobre un grupo de soldados admiradores de Austen”. Al final, como sostiene Freire, “las pasiones deben de compartirse”.