HISTORIA (3): ¿Cómo se terminan las pandemias? Las lecciones que nos da el SIDA

HISTORIA (3): ¿Cómo se terminan las pandemias? Las lecciones que nos da el SIDA

A finales de 1977 la vacunación masiva logró acabar con la viruela.

El avance científico había conseguido, por primera vez en la historia, extinguir a un virus que llevaba milenios asolando a la humanidad y que era responsable de miles de millones de muertos.

Solo durante el siglo XX mató a 300 millones de personas.

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En 1977 pensamos que era el fin de las pandemias

En medio de una ola de optimismo muchos pensaron que este sería el inicio del fin de las pandemias.

Si habíamos vencido a un patógeno tan formidable como el virus Variola ¿Quién podría impedirnos erradicar de la faz de la Tierra a todas las demás enfermedades infecciosas?

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La alegría duró poco.

En 1981 empezaron a descubrirse casos de una rara enfermedad que producía un poco conocido Síndrome de Inmuno Deficiencia Adquirida.

Había llegado el SIDA.

Aunque hasta el momento nadie se había dado cuenta, algunas décadas antes el virus del SIDA (VIH) había conseguido saltar desde los chimpancés a los seres humanos en algún lugar de la cuenca del río Congo.

De un modo parecido al SARS-CoV-2, al VIH «le tocó la lotería».

Su «negocio» se amplió desde las menguantes poblaciones de los chimpancés hasta los casi 8.000 millones de seres humanos.

Sin que nadie se diera cuenta, poco a poco el VIH inició su lenta expansión hasta llegar a colonizar todo el mundo.

Las estrategias del VIH y del SARS-CoV-2

El VIH sigue una estrategia totalmente contraria a la del SASR-CoV-2.

El coronavirus es extremadamente contagioso y se transmite por vía aérea.

Pero el VIH no se transmite de forma tan eficiente.

Y aunque es un virus de transmisión sexual, como recoge la página de la ONU sobre el SIDA:

– El riesgo de infección en un único contacto sexual con penetración vaginal es relativamente bajo.

– El sexo oral también se considera de bajo riesgo.

– No hay pruebas de que el virus se pueda transmitir por la saliva al besar.

Lo que sí hay es un riesgo mayor de contraer el SIDA mediante transfusiones con sangre o hemoderivados infectados.

– Compartir agujas, una práctica habitual entre toxicómanos, es una manera eficiente de transmitir el VIH.

– Cualquier corte o pinchazo que se realice con objetos compartidos sin esterilizar, como maquinillas de afeitar, cuchillos, agujas de tatuaje, piercing, etc., puede transmitir el VIH.

– El virus del SIDA también se puede transmitir a un niño durante el embarazo, el parto, y la lactancia.

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Con el virus del SIDA todo es mucho más lento

Además, con el virus del SIDA todo va muchísimo más lento que con el coronavirus de la COVID-19.

Si alguien se contagia de SARS-CoV-2, en 2 o 3 días ya puede desarrollar síntomas de COVID-19 y contagiar a otros.

Pero la mayoría de las personas que se contagian con el virus del SIDA (y no se tratan con fármacos anti-retrovirales) tardan de 8 a 15 años en desarrollar los síntomas del SIDA.

Una persona infectada de VIH primero suele pasar una larga fase asintomática.

Después viene un período en el que aparecen candidiasis e infecciones frecuentes del tracto respiratorio superior.

Más tarde comienzan diarreas crónicas y varias infecciones oportunistas, fácilmente tratables en personas sanas pero que en los contagiados de VIH tardan mucho en remitir.

En la fase final suelen padecer típicas enfermedades que resultan indicadores del SIDA:

Toxoplasmosis cerebral,candidiasis de esófago, tráquea y pulmones,y el sarcoma de Kaposi.

Trae muertos y ruina económica

Sin embargo, pese a su aparente ineficiencia, el VIH es un enemigo formidable.

A día de hoy las cifras del SIDA son terribles.

En total produjo cerca de 90 millones de contagiados de los cuales más de 40 millones ya murieron (una cifra descomunal, muy parecida al total de víctimas de la Segunda Guerra Mundial).

Su impacto económico también es ingente.

Se estima que el VIH produjo una pérdida de alrededor del 4% del PIB mundial.

Y en muchos países africanos la situación es dramáticamente peor, con caídas del PIB estimadas hasta en un 20%.

Todo ello, a pesar de que miles de científicos dedicaron décadas de su vida en un enorme esfuerzo por conseguir un remedio eficaz.

Y pese a que se han gastado cantidades ingentes de dinero en ello…

Pero tras 40 años de estudio todavía no tenemos una vacuna disponible contra el SIDA. Y será difícil tenerla.

Dónde ataca el virus del SIDA

La dificultad más importante es que, a fin de cuentas, el VIH ataca preferentemente a un tipo de células, los linfocitos T CD4, que constituyen una parte esencial del sistema inmunitario.

La función principal de estos linfocitos T CD4 es la de activar al propio sistema inmune alertándole de la presencia de patógenos.

Pero los virus VIH se introducen en estos T CD4, insertan su material genético en el genoma del linfocito y lo manipulan para que se dedique a fabricar más copias de VIH.

Como consecuencia, una persona infectada cada vez tiene menos linfocitos T CD4.

Y se considera que cuando el umbral desciende por debajo de los 350 linfocitos T CD4 por milímetro cúbico de sangre, se alcanza un estado de enfermedad avanzado.

Es ahí donde las enfermedades asociadas con el SIDA empiezan a manifestarse.

8.000 euros por persona y año… para toda la vida

Salvo algunos tratamientos experimentales que solo pueden ser aplicados en algunas personas muy concretas, tan solo existe un tratamiento.

Consiste en fármacos anti-retrovirales que consiguen mantener el SIDA bajo control.

Pero no está disponible más que en países ricos.

Y es que su coste se aproxima a los 8.000 euros por persona y año. Y los infectados tienen que someterse a tratamiento de por vida.

Cada 15 segundos una persona se contagia de SIDA

En las calles de occidente seguimos pensando que ya es historia, pero hoy en día aproximadamente cada 15 segundos una persona se contagia de SIDA.

El 80 % de esos contagiados están en 20 países:

China, India, Estados Unidos, Rusia, Brasil, Indonesia, Tailandia

Y en países africanos como

Sudáfrica, Nigeria, Zimbabue, Mozambique, República Unida de Tanzania, Uganda, Kenia,ambia, Malaui, Etiopía, Camerún, Costa de Marfil y la República Democrática del Congo.

En muchos de estos países hay al menos un 1% de personas contagiadas entre los menores de 40 años.

• En el mejor de los casos se convertirá en enfermos crónicos que costarán decenas de miles de euros a la sanidad.

• En el peor, desarrollarán la enfermedad.

¿Muta el virus del SIDA?

En todo caso, aunque el VIH «va despacio» también muta.

Desde 2014 en la Universidad de Oxford se viene desarrollando un gran estudio para detectar la aparición de nuevos mutantes.

Y ya se han encontrado más de 500 mutaciones.

Lo más temible de estas mutaciones es la posibilidad de que dieran origen a variantes que fueran

– Más virulentas,

– más fácilmente transmisibles,

– o que desarrollasen resistencia al tratamiento.

Una de las variantes de VIH, denominada variante VB y detectada principalmente en Países Bajos, resulta especialmente alarmante por su virulencia.

En personas en la treintena infectadas con esta variante VB y no tratados con fármacos anti-retrovirales, la caída de linfocitos T CD4 ocurre mucho más deprisa.

Y caen por debajo del umbral de los 350 linfocitos por milímetro cúbico de sangre en solo 9 meses, en lugar de los varios años que tardan las otras variantes.

Así mismo la cantidad de virus en sangre con esta variante es unas 5 veces mayor.

Pero por suerte la variante VB sigue respondiendo sin problemas a los fármacos anti-retrovirales de uso común.

El drama y el peligro de no atender a los países pobres

No podemos olvidar un hecho fundamental: Las mutaciones ocurren al azar. Durante la replicación de los virus.

Y cuantos más virus se estén replicando, más mutantes nuevos aparecerán.

Es cierto que los fármacos anti-retrovirales inhiben la replicación del VIH.

Y que las personas tratadas con estos fármacos no solo no desarrollarán el SIDA, sino que la probabilidad de que en ellos se produzcan mutantes es extremadamente baja.

Pero estos tratamientos anti-retrovirales solo se aplican en países ricos.

De ahí que millones de infectados en países menos desarrollados sean una fuente de aparición que nuevos mutantes.

Variantes más virulentas, más transmisibles…

Ya se han encontrado variantes que son más virulentas y más fácilmente transmisibles. También se han encontrado variantes más resistentes al tratamiento.

Pero por el momento nunca se detectó una variante que tenga a la vez estas 3 características.

Tal vez ya exista en algún país africano y aún no la hemos detectado.

Pero si apareciese esa variante, el SIDA podría volver a ser una sentencia de muerte, como lo fue en los años 80.

Nos creemos que es una pandemia pasada porque no miramos

Hoy en día, en occidente, la mayoría de la gente piensa que la pandemia de SIDA es algo del pasado. Y en consecuencia estamos relajando cada vez más las precauciones.

Pero es conveniente saber que, por desgracia, no es así.

El VIH sigue siendo un enemigo potencial formidable que puede traernos gravísimos problemas.

El SIDA nos enseña que en cuestión de pandemias a menudo nuestras esperanzas y deseos no coinciden con la realidad.

Las pandemias nunca terminan porque pensemos que ya no nos van a hacer daño.

Podemos tomar la decisión de decir que la COVID-19 o el SIDA han dejado de ser una pandemia para convertirse en una endemia.

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Pero lo hagamos o no, seguirán muriendo miles de personas.

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