Helado Negro, el músico latino convertido en emblema de la modernidad en EEUU

Helado Negro, el músico latino convertido en emblema de la modernidad en EEUU

De Far InThe New York Times dijo que “está lleno de nanas celestiales capaces de confrontar las angustias terrenales”. Porque el nuevo disco de Helado Negro, presente en todas las inevitables listas de lo mejor del año pasado, es exactamente eso: la mejor banda sonora para autoexiliarse de todo y de todos. Un álbum que el artista compuso, paradojas de la vida, en el más estricto de los confinamientos.

El músico y su pareja, la artista Kristi Sword –compañera también de proyectos musicales– viajaron a Marfa, Texas (en el más puro Oeste americano) para disfrutar de una residencia artística en Ballroom Marfa, un museo de arte contemporáneo plantado en mitad del desierto.

Un museo comprometido con artistas jóvenes y famoso, entre otras cosas, por poner en pie el ‘lynchiano’ proyecto Prada Marfa del dúo de artistas Elmgreen y Dragset, una boutique de Prada llena de artículos de lujo situada en una carretera vacía. Lo que iban a ser dos semanas para la pareja Lange-Sword se convirtieron en seis meses: la pandemia les pilló en pleno desierto y experimentaron lo que era un confinamiento en el sentido más amplio de la palabra.

“En realidad fue una suerte” relata el artista. “Aprovechamos para trabajar en el proyecto de Kristi y mío, Kite Symphony, y en las canciones que yo ya tenía para Far In. El desierto es algo bien bonito.

Hay muchas ideas flotando y al mismo tiempo no hay nada. Te proporciona un espacio lleno de cosas a las que mirar y ver los detalles. En el apartamento había escorpiones y víboras… Y ese cielo con las nubes que cambian todo el rato. Esa parte del mundo es dark sky protected [zonas en las que apenas hay contaminación lumínica artificial]. Un lugar en el que poder mirar lejísimos, hacia la nada, pareciera que puedes agarrar las estrellas».

Pero esa ubicación y ese cielo también tenían su precio. «Marfa está en una esquinita, cerca de la frontera –continúa el artista–. Lo más cercano es El Paso, a más de cinco horas. No hay hospital, no hay nada.

Si algo te pasa ahí, tienes que coger un helicóptero o un avión privado… Ese miedo en la cabeza viendo lo que pasaba estaba ahí todo el rato. También es verdad que no llegaba nadie, así que éramos los únicos forasteros [Risas]. Pero sí, fue una experiencia que me pegó”. Tanto, que a la vuelta a Brooklyn “no sabíamos como reentrar a un mundo que ya había cambiado”. Las consecuencias no se hicieron esperar: no tardaron mucho en mudarse a un sitio más pequeño donde residen actualmente: Asheville, en North Carolina.

Ecuador vs. EEUU

Pero, ¿quién es Helado Negro? Bajo el enigmático alias se oculta Roberto Carlos Lange (Forth LauderdaleFlorida, 1980). El nombre viene, según ha contado el músico mil veces, de una amiga que, escuchando sus canciones, le dijo que su música era la banda sonora de un país que no existe, igual que el helado negro sería la comida de una nación inexistente.

Una imagen que define muy bien ese elemento de cultura irreal y volátil que recorre las composiciones de Lange. Aunque ahora ya existan helados negros (¿de qué no?) no era el caso cuando Lange emprendió la aventura allá por 2009. “En el último show de la primera gira que hice, una amiga hizo un helado de sésamo negro. Fue algo muy chévere. ¡La primera vez que realmente fuimos Helado Negro!” recuerda.

Hijo de inmigrantes ecuatorianos, Lange ha sabido hacerse un hueco en la industria sin estrategia ninguna. “Lo de las estrategias no me va muy bien” dice sonriendo. “Siempre he querido hacer música, pero hacerla y compartirla son dos cosas distintas.Yo tengo mucha música compuesta que no he compartido. Para mí es un mundo privado en el que existir. Por supuesto que ahora siento que tengo la ventaja de tener una disquera y que puedo pagar la renta con eso. Pero mi mundo no ha cambiado. No he buscado nada. Necesito dinero, claro, pero no lo busco. En la industria muchos están permanentemente buscando la manera de hacer dinero. Ese nunca ha sido mi punto fuerte”.

Subido a esa envidiable cadencia caribeña, y tras la sorpresa que supuso para muchos el maravilloso This is How You Smile (2019), Lange ha conseguido fichar por el prestigiosísimo sello 4AD, compartiendo catálogo con algunos de los santos independientes del ayer y del hoy.

Artistas como Ariel Pink, David Byrne & St. Vincent, Pixies, Bon Iver o Grimes. “Siempre he trabajado con sellos muy pequeños y la experiencia con 4AD es otra cosa… Me apoyan mucho y el proceso del disco ha sido precioso.

Ellos son fans pero también han trabajado como colaboradores y eso ha sido genial”. Cuenta Ed Horrox, ejecutivo de 4AD, que la respuesta de los oyentes a la llegada de Lange al sello fue abrumadora: le proclamaron como su artista favorito.

Folclore Andino e ‘italo disco

La conexión de Lange con la música y la manera tan orgánica que tiene de acercarse a ella viene de lejos. “De joven mis padres tenían reuniones, algo típico de Latinoamérica, en las que la gente llegaba, comía, tomaba y bailaba.

Es muy interesante toda esa mezcla que se da en Florida de culturas latinas y caribeñas”. De ahí también ese exquisito y delicado cajón de sastre que es la música de Lange, en la que cabe un poco de todo (pop, electrónica, algo de bossa, jazz, hip hop, ritmos funkys…), pero todo armoniosa y orgánicamente dispuesto.

“Claro, en mi casa se escuchaba música bailable, del Caribe, pero luego se cantaba música folclórica. Todo eso con el trasfondo de lo que había en Florida en los años ochenta: rollo disco, Miami bassitalo disco, free style…”.

Curiosamente o no –sus canciones no dejan de ser paisajes sonoros–, Lange tiene formación visual y no fue hasta secundaria, cuando su hermano regresó de la universidad con una computadora, cuando él empezó a experimentar con sonidos y ruiditos. “Lo primero que hice, con el reivindicativo sello Beta Bodega, eran más rollo beats, instrumental”. Tanto es así que en el 2004 estuvo en el Sónar bajo el nombre de Boom & Birds.

Pero si hay algo que siempre ha caracterizado la música de Lange es su compromiso político. Desde esos inicios en Beta Bodega (definido como “sello discográfico electrónico experimental con una postura política de izquierdas con sede en Miami”) hasta su famosa y viral canción Young, Latin and Proud («joven, latino y orgulloso»), Lange siempre ha hecho gala de luchar por visibilizar la escena latina. Una de las razones por las cuales mezcla el inglés con el español en sus discos.

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Este año, por fin, estará en Barcelona en el Primavera Sound, como parte de una extensa gira en la que de nuevo –como ya sucedió en la anterior– serán tres en el escenario. “Esta vez, bajo y batería. A diferencia de los shows de la gira anterior que eran más calmados, estos serán más movidos, con mucha energía, tratando de sacar todas esas ansiedades y de no pensar mucho. Sólo sentir”. Tratando en definitiva, tal y como canta en el pegadizo sencillo La naranja, de parar el tiempo. 

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