Estos serían los efectos de una guerra nuclear sobre el planeta

Estos serían los efectos de una guerra nuclear sobre el planeta

Bajada de 10ºC, extensión del hielo polar y hambrunas generalizadas, principales consecuencias

La invasión rusa de Ucrania ha puesto en primer plano la amenaza de una guerra nuclear. Pero, ¿cuáles serían los efectos de una guerra nuclear sobre el planeta? Un nuevo estudio científico publicado en la revista AGU Advances proporciona información detallada sobre el impacto global de semejante catástrofe.

La autora principal del estudio, la profesora asistente del Departamento de Oceanografía de la Lousiana State University (LSU), de EEUU, Cheryl Harrison, y sus colegas realizaron múltiples simulaciones por computadora para estudiar los impactos de una guerra nuclear sobre los sistemas de la Tierra, teniendo en cuenta las características del actual arsenal atómico. Nueve naciones controlan actualmente más de 13.000 armas nucleares en el mundo, según el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo.

Según demuestran las simulaciones analizadas, las tormentas de fuego que desencadenarían las explosiones nucleares liberarían a la atmósfera superior tales cantidades de hollín y humo que bloquearían el Sol y provocarían la pérdida masiva de cosechas en todo el mundo, dando lugar a una gran hambruna. En el primer mes después de la detonación nuclear, las temperaturas globales promedio caerían unos 10,5 grados centígrados, una bajada mayor que la que se registró en la última Edad de Hielo.

«No importa quién esté bombardeando a quién. Pueden ser India y Pakistán o la OTAN y Rusia. Una vez que el humo se libera a la atmósfera superior, se propaga globalmente y afecta a todos», alertó Harrison.

Una guerra atómica tendrá consecuencias de larga duración | Shutterstock

Las temperaturas del océano descenderían rápidamente y no volverían a su estado anterior incluso después de que el humo se disipara. A medida que el planeta se enfríase, el hielo marino se expandiría en casi 10 millones de kilómetros cuadrados y 1,8 metros de profundidad en algunas cuencas cercanas a los principales puertos, incluidos el puerto de Tianjin en Beijing, Copenhague y San Petersburgo.

El hielo marino se extendería a las regiones costeras normalmente libres de hielo, bloqueando de este modo el transporte marítimo en el hemisferio norte, lo que dificultaría el envío de alimentos y suministros a algunas ciudades como Shanghái, donde los barcos no están preparados para abrirse paso a través del hielo marino.

La caída repentina de la luz y de las temperaturas del océano, especialmente desde el Ártico hasta los océanos Atlántico Norte y Pacífico Norte, mataría las algas marinas, que son la base de la red alimentaria marina, creando lo que puede considerarse una ‘hambruna’ generalizada en el océano, que dejaría sin alimento a la mayor parte de las especies. Esta situación anularía casi toda la pesca y la acuicultura.

De hecho, los océanos tardan más en recuperarse que la tierra firme. En el escenario más grave de una confrontación entre EEUU y Rusia, es probable que la recuperación de los océanos tarde décadas en la superficie y cientos de años en las profundidades, mientras que los cambios en el hielo marino del Ártico probablemente duren miles de años y den lugar a una ‘Pequeña Edad de Hielo Nuclear’.

La atmósfera, ennegrecida, bloquearía la llegada de luz solar

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores simularon lo que sucedería a los sistemas de la Tierra si EE UU y Rusia usaran 4.400 armas nucleares de 100 kilotones para bombardear ciudades y áreas industriales. El resultado fue la generalización de incendios que arrojarían 150 teragramos, o más de 148.500 millones de kilos, de humo y hollín a la atmósfera superior. También simularon lo que sucedería si India y Pakistán detonaran alrededor de 500 cabezas nucleares de 100 kilotones: arrojarían de 5 a 47 teragramos, o de 5 a 46 mil millones de kilos, de humo y hollín a la atmósfera superior.

Prueba nuclear en el Pacífico | Getty

«La guerra nuclear tiene consecuencias nefastas para todos. Los líderes mundiales usaron nuestros estudios previamente como un impulso para poner fin a la carrera armamentista nuclear en la década de 1980, y hace cinco años para aprobar un tratado en las Naciones Unidas para prohibir las armas nucleares. Esperamos que este nuevo estudio animará a más naciones a ratificar el tratado de prohibición», señaló el coautor Alan Robock, profesor distinguido del Departamento de Ciencias Ambientales de la Universidad de Rutgers.

Este estudio muestra la interconexión global de los sistemas de la Tierra, especialmente frente a perturbaciones de gran escala, ya sean causadas por erupciones volcánicas, incendios forestales masivos o guerras.

«La guerra actual de Ucrania y cómo ha afectado a los precios de la gasolina nos muestra cuán frágiles son nuestra economía global y nuestras cadenas de suministro ante conflictos y perturbaciones regionales», dijo Harrison.

Otros eventos catastróficos, como son las erupciones volcánicas, también producen nubes de partículas en la atmósfera superior. De hecho, a lo largo de la historia, estas erupciones han tenido impactos negativos similares a los de explosiones atómicas en el planeta y la civilización.

Harrison explicó que poco se puede hacer para evitar una gran erupción volcánica, pero sí para frenar una confrontación con armas atómicas. «Podemos y debemos hacer todo lo posible para evitar una guerra nuclear. Es muy probable que los efectos sean globalmente catastróficos».

Estudio de referencia: https://agupubs.onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1029/2021AV000610

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