El incendio de Las Hurdes no cede tras una noche con mala evolución

El incendio de Las Hurdes no cede tras una noche con mala evolución

Las Mestas han sido desalojadas y los vecinos trasladados al albergue de Montehermoso. La evolución «no es favorable» en el inicio de la quinta jornada y ya ha arrasado más de 3.000 hectáreas en un perímetro de 60 kilómetros

Elfuego en Las Hurdes no cede tras una noche en la que la evolución no ha sido favorable, según informa la Consejería de Agricultura en el quinto día del incendio. Los peores pronósticos se fueron haciendo realidad en la la noche de este jueves, que ya se encaraba tras una tarde de evolución «mala», y con más de 180 efectivos intentando contener una importante reproducción que comenzó en la zona central del perímetro. Esa tarde se decidió también el desalojo preventivo de Las Mestas por el avance del fuego en esa zona.

La ola de calor y la previsión de vientos y tormentas secas en la zona (lo mismo que ya originó el lunes el fuego) hacía que se contara por la mañana con que no sería posible estabilizar el incendio; pero además con que podría llegar a empeorar la situación. Y empeoró. Un punto crítico en la zona de Las Mestas se reactivó a primera hora de la tarde y obligó a desalojar esta alquería perteneciente también a Ladrillar. Otro incendio cerca de Monfragüe (en Casas de Miravete,) con mala evolución y el fuego reactivado en Santa Cruz de Paniagua, aún sin estabilizar, obligaron a hacer malabares con los equipos de extinción y a solicitar más ayuda a la UME para atender la acumulación de grandes incendios en el norte de la región. A última hora de la tarde, el temor se centraba en el viento racheado que podía complicar aún más los trabajos para contener el fuego.

La evacuación de Las Mestas se decidió a primera hora de la tarde, poco después de que se anunciara que se estaba barajando esa posibilidad ante la activación de un «punto crítico» del incendio en esa zona. El Plan de Emergencias de Protección Civil ya había preparado todo el dispositivo y sobre las 18.00 horas se inició el traslado de los 45 vecinos al albergue de Montehermoso, uno de los habilitados por Cruz Roja. Tiene capacidad para 160 personas pero apenas 40 estaba en estos momentos en sus instalaciones, procedentes de las otras seis localidades evacuadas en Las Hurdes por este fuego: Aceitunilla, Ladrillar, Cabezo, Batuequilla, La Horcajada, Riomalo de Arriba. Con Las Mestas son ya siete las localidades desalojadas y casi 300 los vecinos desplazados. 

Puntos críticos

 El Infoex concentró todos los medios a la extinción de ese punto para evitar que el fuego pudiera avanzar hacia la población. La zona de Las Mestas era uno de los puntos críticos que estaban vigilando durante toda la jornada, por el riesgo de que el fuego se reactivara en esa zona como finalmente ocurrió, avanzando hacia «la zona de las Batuecas», señaló el director de extinción del incendio de Las Hurdes, Francisco García Navarrete. Destacó también que estaban trabajando «en condiciones muy extremas» porque no solo están concentrados en la extinción de ese fuego en Extremadura, sino que hay «simultaneidad incendios», señaló en referencia a los otros dos grandes fuegos de ayer y especialmente el de Casas de Miravete, en nivel dos de peligrosidad y con 2 una «mala» evolución en las primeras horas. El otro es el de Santa Cruz de Paniagua, en nivel 1.

Dispositivo en el desalojo de los vecinos de Las Mestas, este jueves. | Cruz Roja

El fuego de Las Hurdes ha calcinado ya más de 3.000 hectáreas en Extremadura (se estima que más de 6.000 en conjunto) y tiene un perímetro de casi 60 kilómetros. «No es un incendio normal, pero estamos en estrecha colaboración con medios de Castilla y León y esperamos poder atajar las reactivaciones», señaló García Navarrete.

En la jornada de ayer el incendio se había sectorizado en cuatro tramos, que incluían a todo su perímetro entre Las Hurdes y Salamanca; para distribuir los medios disponibles, unos 250 efectivos. De esos sectores, se reavivaron dos, uno en cada región. En el lado extremeño fue el de Las Mestas, que provocó el desalojo de este núcleo. «Era previsible con los vientos y las condiciones extremas de temperatura que tenemos», incidió el mando del Infoex. En las últimas horas del día además las previsiones no eran nada favorables por la previsión de que se produjeran tormentas secas y, como consecuencia, «vientos racheados que pueden complicar las labores de extinción», asumió. La noche del jueves se encaraba con mucha incertidumbre, con el incendio activo, en nivel 2 de peligrosidad y un «estado complicado», según la información de la Consejería de Agricultura. 

El calor, el viento y el riesgo de tormentas hacían prever una jornada «muy complicada»

El segundo punto crítico del incendio estaba en Salamanca, en la zona Monsagro, donde han ardido ya más de 2.000 hectáreas. Allí se activaron ayer dos focos secundarios que son los que obligaron a desalojar a diez personas, entre huéspedes y monjes carmelitas descalzos, del monasterio de Las Batuecas, que fueron trasladadas a La Alberca, ante el intenso humo en la zona, según informó la Junta de Castilla y León.

«Situación incierta»

 El calor y el viento contribuyeron a complicar la extinción a medida que avanzó la jornada tal y como se temía desde primera hora de la mañana. El coordinador regional del Plan Infoex, Miguel Ángel Morillo ya señaló en ese momento que el incendio iniciaba su cuarta jornada en una «situación incierta» y que coincidía con el momento más crítico de la ola de calor en la región, con temperaturas de 42° y 43° allí que no iban a facilitar la extinción. «Las altas temperaturas nos pueden dar un susto en la evolución del fuego en cualquier momento», advertía. De hecho, en ese momento se mantenía la posibilidad de tener que desalojar Casares de Hurdes, pero no se citó la de Las Mestas.

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La tónica dominante también de la noche anterior ya habían sido las reactivaciones en hasta cuatro puntos del perímetro, que se fueron atajando. La previsión optimista entonces, situaba en el horizonte del viernes una posible estabilización. La pesimista que fue ganando terreno con el día, sigue dejando una evolución incierta.