El Barça y el Madrid que vienen

El Barça y el Madrid que vienen

Si el fútbol es tan grande, es porque más allá de los terrenos de juego, del resultado de los partidos, existe todo un mundo alrededor que no deja de latir ni un solo segundo. El fútbol es pasión, rivalidad, debate, competitividad entre aficiones, ídolos, sentimientos. Todo a full time. Veinticuatro horas al día, 365 días al año.

En España, el máximo de todo esto es la rivalidad Barça-Madrid. Parece que todo empezó con Di Stéfano y Kubala, aunque dudo que aquello pudiera compararse con lo vivido con el doble duelo Messi-Cristiano y Guardiola-Mourinho. Hace una década saltaban chispas. Indudablemente, el aparato mediático no tiene parangón.

Cuando la cuestión era si Di Stéfano o Kubala, o no había televisión o era muy incipiente. La prensa y la radio eran muy distintas a cómo las conocemos ahora, las tertulias se reducían a los bares. Con internet, el mundo es una inmensa tertulia. Todo el mundo opina. No es un mundo ideal, pero si es con respeto, enriquece la pasión futbolera. Tras lo que pasó en Las Vegas, que no se quedó en Las Vegas, este año empezamos pronto.

De Mbappé a Lewandowski

Veamos: es indudable que la revolución que se está haciendo en el Barça contrasta con la parálisis del Madrid. El fichaje del año tenía que ser Mbappé y ha acabado siendo Lewandowski. La irrupción de Raphinha no ha podido ser más espectacular. Y todavía le queda más traca a Laporta. En el Madrid, dos fichajes: Rudiger, un central que Ancelotti ve de lateral, y Tchouaméni, que no apunta a titular. Nada determinante.

Su noticia del verano es que Hazard ha vuelto de vacaciones con menos barriga que otros años. El madridista no entiende que para la delantera se haya pasado de Mbappé a la nada. Si Benzema se constipa o está en baja forma, solo está Mariano. Todo lo contrario que el Barça, que tiene a seis delanteros de primer nivel. El enfrentamiento del domingo en Las Vegas fue el primer síntoma del cambio que se avecina. Esta temporada será muy distinta a la anterior, no les quepa duda. Y ya les anticipo que el Barça no tendrá peor equipo que el Madrid.

La clave: la revolución del Barça contrasta con la parálisis del Madrid.