Día Mundial Obesidad: ¿Nuestros datos son cada día más alarmantes?

Día Mundial Obesidad: ¿Nuestros datos son cada día más alarmantes?

A mediados de 2020, cuando ya se habían superado los primeros meses de pandemia de coronavirus y estaba reciente la fase más dura del confinamiento, la Sociedad Española de Obesidad (SEEDO) efectuó una encuesta poblacional que arrojaba datos preocupantes:

Prácticamente la mitad de los habitantes de España, sometidos durante varias semanas a la reclusión domiciliaria a causa del estado de alarma, habían ganado entre 1 y 3 kilos de peso.

Casi dos años después la SEEDO ha repetido la encuesta y los resultados son desalentadores.

Los expertos alertan de que la obesidad sigue aumentando en España.

Tras evaluar datos relacionados con el peso e Índice de Masa Corporal (IMC) y los hábitos, actividad y ejercicio físico de los participantes, se extraen algunas conclusiones para la reflexión.

Como destaca la doctora María del Mar Malagón, presidenta de la SEEDO, catedrática de la Universidad de Córdoba y subdirectora científica del Instituto Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba (IMIBIC):

«En línea con la encuesta previa se confirma que las tasas de preobesidad (sobrepeso) y obesidad siguen siendo alarmantes en España, afectando ya a más de la mitad de la población».

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¿Por qué sigue aumentando la obesidad en España?

Según revela esta encuesta, el 53.8% de los entrevistados padecían exceso de peso (un 36,6% con sobrepeso y un 17,2% con obesidad).

Como apunta el doctor Albert Lecube, vicepresidente de SEEDO y jefe del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitari Arnau de Villanova (Lleida):

«Son datos que evidencian un significativo aumento respecto a la encuesta SEEDO de 2020».

Y es que la pandemia y el cambio de hábitos de vida se refleja en un incremento del número de personas obesas en comparación con la encuesta SEEDO de hace dos años.

Porque como apunta el experto, en la actualidad más de la mitad de nuestra población deba preocuparse por las consecuencias negativas para su salud que ocasiona el exceso de peso.

Y lo que más ha contribuido es:

«La implantación del teletrabajo»Más horas sentados delante del ordenador y cerca de la cocinaEl estrésLas limitaciones para acudir a los centros deportivos por las restricciones COVID.El miedo a salir a la calle en las personas de mayor edad».

Perfil del paciente con obesidad

La encuesta realizada por la SEEDO arroja algunos datos interesantes.

El índice de masa corporal medio (IMC) de la población encuestada se sitúa en 25.97.

Pero las mujeres y los grupos de personas más jóvenes registran un IMC más bajo.

Y son también las mujeres las que documentan tasas más elevadas de bajo peso.

Además, como señala César Bustos, vocal de la Junta Directiva de SEEDO,

«más de la mitad de los encuestados considera que tiene exceso de peso, sobre todo en la franja de edad a partir de los 35 años, que es donde la percepción de este hecho se ve más definida».

En cuanto al sexo, los especialistas no aprecian diferencias significativas en cuanto a la percepción subjetiva de exceso de peso ni en el deseo de estar más delgado.

A un 70,9% de los encuestados les gustaría estar más delgados.

Y son las mujeres las que declaran en mayor medida haber intentado perder peso en algún momento de su vida (un 78,2 vs 67,2 de los hombres).

Aunque lo cierto, como destaca la doctora Sharona Azriel, adjunta del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Infanta Sofía de Madrid, es que:

«Existe un claro interés por intentar adelgazar, ya que un 80,6% de las personas con sobrepeso y un 91,4% de las personas con obesidad declaran haber intentando adelgazar alguna vez».

Sedentarismo: la clave del aumento de la obesidad

En general, como resume María del Mar Malagón, la encuesta pone de manifiesto que «el sobrepeso y la obesidad se asocian a una menor actividad física y menor ejercicio físico en relación a lo que se observa en la población general».

Atendiendo a lo que señalan los encuestados, las tres principales causas que están detrás del exceso de peso son, por este orden:

La falta de ejercicio físico.Malos hábitos alimenticios.Problemas o trastornos emocionales o psicológicos.

Y es que esta encuesta refleja, sobre todo, la relajación o descuido de buenos hábitos de vida elementales, como la práctica regular de ejercicio.

Así, casi la mitad de los encuestados (un 42,6%) reconoce que no realiza ningún tipo de ejercicio físico o le dedica menos de 1 hora a la semana (incluyéndose todas las actividades, como andar a paso ligero, correr, trotar, montar en bicicleta, hacer gimnasia, o cualquier otra modalidad o actividad deportiva).

El sedentarismo alcanza cifras preocupantes: un 47,2% indican que se pasan entre 1-5 horas al día sentados, tumbados o inactivos (sin contar las horas de sueño), siendo un 31% y un 16% los que afirman pasar entre 5-8 horas al día o más de 8 horas, respectivamente, en actitud sedentaria.

Un 44,8% de los encuestados practica algún deporte. Caminar y las actividades de gimnasio son las formas más populares de hacer deporte.

Aunque tan solo un 22,7% de los encuestados confirman que realizan diariamente, por término medio, más de 7.000 pasos; y son únicamente un 11% los que aseguran subir, al menos, 5 pisos o tramos de escalera diarios.

Motivos para la esperanza

Pero la fotografía que ofrece esta encuesta exhibe también motivos para la esperanza:

Se advierte un interés por aumentar el tiempo que se dedica al ejercicio físico y se plantea, por lo tanto, el reto de mejorar aspectos motivacionales y hacer esta tarea más atractiva, amena y factible.

De la población sedentaria, el 80,7% reconoce que podría dedicar al ejercicio al menos 15 minutos al día, 4 ó 5 días a la semana.

Y prácticamente todos los jóvenes encuestados (un 94,9%), aseguran que podrían dedicar más de 1 h semanal al deporte, siendo el grupo poblacional más dispuesto a ello.

¿Y por qué no lo hacen?

«El principal motivo que se argumenta es que no les gusta hacer ejercicio y, entre los más jóvenes, la principal razón para no hacer ejercicio es el alto precio de los centros deportivos», apunta la doctora Azriel.

Así que, a juicio de esta experta,

«La solución parece relativamente sencilla: hagamos este hábito más atractivo y barato. Debemos buscar actividades más motivantes y adaptadas a las diferentes edades y condiciones de peso, así como trabajar sobre las falsas creencias alrededor del ejercicio físico».

Un problema de salud y un estigma social

También queda de manifiesto en esta encuesta el estigma social de la obesidad que sigue acompañando a las personas que viven con esta enfermedad.

Prácticamente la mitad de las personas que creen que tienen exceso de peso (un 43,9%) se han sentido acomplejadas por ello, siendo mayor esta sensación entre las mujeres (un 54,5%) y el 14,1% de los encuestados se han sentido rechazadas por su peso en alguna ocasión.

La encuesta también refleja una mayor presencia de lesiones asociadas a la cadena posterior (espalda -lumbalgias-, caderas, rodillas o tobillos) entre las personas con sobrepeso u obesidad.

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De ellas, un 54,4% (respecto al 47,6% de la población general) constatan una lesión de este tipo en el último año, muy relacionadas con la desviación del centro de gravedad por el exceso de grasa y por los desequilibrios biomecánicos que presentan.

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