Dani Plaza, marchando hasta el Olimpo de Barcelona

Dani Plaza, marchando hasta el Olimpo de Barcelona

El pratense se colgó un histórico oro en 20 km marcha y se convirtió en el primer campeón olímpico del atletismo español

«La subida a Montjuïc fue mortal y llegué muy cansado, pero la última recta sí que la disfruté mucho», recuerda a SPORT

Un par de casualidades propiciaron que Dani Plaza (Barcelona, 7 de marzo de 1966) hiciese historia en 1992 al convertirse en el primer campeón olímpico del atletismo español con un épico triunfo en 20 km marcha.

Con su 1,81, se decantó por el baloncesto, pero tuve “problemas con el entrenador y en El Prat no había muchos deportes”. Lo normal habría sido decantarse por el fútbol, pero esta localidad del Llobregat estaba marcada por la plata de Jordi Llopart en 50 km marcha en 1980 en los Juegos de Moscú y por el oro europeo en 1982 (20 km) y la plata mundial en 1983 (50 km) de otro pratense, Josep Marin.

“Con ellos y con Miguel Alcalde, la Escuela de Marcha de El Prat tenía gran tradición y al llegar los niños probábamos con la marcha. Al principio no se me daba muy bien, pero al segundo año fui tercero de Catalunya y empecé a ganar pruebas”, indica el Técnico de Planificación de Actividades Deportivas del Ayuntamiento de Torrevieja.

Su altura le beneficiaba por la zancada, pero también supuso un hándicap técnico ante rivales como los citados Marin (1,64), Llopart (1,67), Valentí Massana (1,65) y el recién retirado Chuso García Bragado (1,72). La excepción era Miguel Ángel Prieto (1,87).

Medallas y retos

Con 19 años recién cumplidos, la realidad de Plaza empezó a cambiar en 1985 en los Europeos Junior de Cottbus (RDA). “El objetivo era probarme con los mejores y fui la plata, la primera medalla de la historia para la marcha española en esas citas. Ahí pensé que podría tener futuro, pero no como profesional, sino porque me gustaba y me permitía viajar”, recuerda.

Dani Plaza recordó con SPORT el momento más mítico de su carrera | DAVID RAMÍREZ

Al año siguiente fue campeón español absoluto. “No estaban Marin ni Llopart, pero había muy buenos atletas y no me lo esperaba. Poco a poco todo salía bien y empezaba a pensar en el futuro”, explica sobre sus primeros resultados positivos en la elite.

Juan Antonio Samaranch anunciaría en octubre que Barcelona organizaría los Juegos de 1992. “Yo estaba en la mili en Vielha con escaladores y esquiadores. De verdad que no pensé que podría estar allí. Solo me vino a la cabeza que era muy afortunado, porque podría vivir unos Juegos en mi país y con el anillo al lado de El Prat”, indica a unos centenares de metros de las pistas de atletismo de Torrevieja que llevan su nombre.

Jordi Llopart

Dani Plaza dejó los estudios, se centró en la marcha y en 1990 fue plata en el Europeo de Split tras el checoslovaco Pavol Blazec. “Ahí entendí que estaba entre la gente con opciones y decidimos planificar a dos años vista con las medallas como objetivo”, admite.

Sin embargo, en 1991 sufrió una dura descalificación en el Mundial de Tokio después de ser bronce. “Me entrevistaron y todo, pero en la ducha me dijeron que estaba fuera”. Era la segunda vez en dos años que le sucedía y se centró a pulir la técnica de manera casi obsesiva. “Por mi altura, a veces parecía que no tocaba el suelo. Entrenaba siete horas diarias y solo los domingos bajábamos un poco. Los meses previos los pasé fuera al 90%.Estuvimos en Guadix con Manuel Alcalde, en Font Romeu, en el Teide, 10 días en México”, explica el pratense.

Jordi Llopart tuvo parte de ‘culpa’ en el oro de Dani Plaza | IGNASI PAREDES

La figura de Jordi Llopart también fue clave. “Mira, una semana antes de los Juegos hicimos un test de cinco tres miles a 3.50 cada mil, que es una burrada. Ahí ya tenía la seguridad de que podía ganar. Yo estaba en Canet de Mar, porque allí vivía Jordi (Llopart), que es quien me acompañó los últimos dos o tres meses. Él era la imagen de lo que buscábamos los atletas de aquella época. Para mí fue mucho tiempo como un hermano mayor. Su final fue muy duro y no se lo merecía”, rememora con gran tristeza.

Gloria y… más cosas

Sentado en la Zona Franca, Plaza tenía claro que iba a estar entre los mejores. “Los primeros kilómetros fueron muy rápidos y entre la humedad y el calor a mitad de prueba nos quedamos cinco en cabeza. En el 12 dije a Valentí que teníamos la medalla. Y casi sin querer, me vi solo en cabeza en el 14. Fui apretando y ya está. La subida final fue mortal y llegué muy cansado, pero la recta final sí que la disfruté. Quería que se acabase porque estaba destrozado pero no quería que no se acabase nunca por lo que estaba viviendo”, recalca.

Ese oro no le cambió la vida, porque siguió “haciendo lo mismo y sabía lo que me había costado conseguirlo”. Después, fue plata en el Mundial de Stuttgart 93 tras Massana, lo descalifican en los Europeos de Helsinki, acabó 11ª en Atlanta y en 2000 no llegó a Sidney. “El oro de Barcelona me condicionó en el sentido de saber que nunca iba a poder vivir algo así, ser campeón olímpico en mi ciudad y con mi familia allí. Meses antes de Sidney tuve una rotura en el isquio y dos semanas antes de la selección me volví a romper. Y decidí retirarme”, comenta. 30 años después, permanece imborrable en su memoria “el abrazo con Jordi (Llopart) nada más cruzar la meta”

Dani Plaza llegó a tope a los Juegos de Barcelona | DAVID RAMÍREZ

Aún faltaba su última victoria, cuando en 2006 el Supremo le dio la razón nueve años después de ser sancionado por dopaje. “Sentí mucha rabia por lo que había sufrido, porque era injusto y me comí mucha mierda durante muchos años. Celebré que me diesen la razón, pero estaba lleno de rabia”, asevera Plaza.

Seis kilómetros solo hacia el oro

El 31 de julio de 1992, Dani Plaza vistió de oro el atletismo español al imponerse el primer día de competiciones en los 20 km marcha masculinos. Tras su plata dos años antes en los Europeos de Split, el catalán lideraba el equipo español junto a Valentí Massana y a Miguel Ángel Prieto. La extraña descalificación que sufrió en 1991 en el Mundial de Tokio había añadido una cierta desconfianza que se fue quitando de encima con trabajo y entrenamientos.

Además de un joven Robert Korzeniowski que ganaría cuatro oros en siguientes Juegos y que se retiró, sus rivales eran los italianos Maurizio Damilano y Giovanni De Benedictis junto al ruso Mikhail Schennikov, que compitió con bandera de la llamada Comunidad de Estados Independientes).

Dani Plaza hizo realidad un sueño a unos kilómetros de su casa | DAVID RAMÍREZ

Sin embargo, Plaza llegó muy fuerte y en el ecuador de la prueba estaba en un grupo cabecero junto a Massana y otros tres marchadores. El de El Prat se fue en el 14 y recorrió en solitario los seis últimos kilómetros para imponerse con autoridad (1h:21.45) al sorprendente canadiense Guillaume LeBlanc (1h:22.26) y a De Benedictis (1h:23.11). Prieto fue 10ª y a Massana lo descalificaron llegando al estadio cuando rozaba al menos el bronce.

Los mejores Juegos

“Para mí está claro que los Juegos de Barcelona siguen siendo los mejores de la historia. Yo había estado antes en Seúl en 1988 y después fui a Atlanta en 1996. Y en cuanto a organización, dio muchas bastantes vueltas a lo que sería una simple organización correcta. Pudimos disfrutar los deportistas y repito que para mí son y seguirán siendo los mejores”.

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En cuanto a sus recuerdos, Dani Plaza destaca sobre todo “la competición, que para mí fue muy importante por todo lo que supuso en todos los sentidos. Y como barcelonés, me quedarán para siempre la alegría de la gente y el ambiente de las calles”.