Begiristain, cuestión de olfato

Begiristain, cuestión de olfato

Para Cruyff era el más listo del ‘Dream Team’ y se ganó el apodo de ‘perejil’ por estar en todas las salsas

Llegó al Barça procedente de la Real junto a Bakero y López Rekarte. Dice la leyenda que por consejo de Clemente

«Me gusta Begiristain porque es el único que me hace caso”. Cruyff siempre lo tuvo por el más listo, el jugador que más rápido pillaba las cosas, el más vivo de todos. Cualidades que casaban con su juego entre líneas, clandestino, donde se sentía especialmente cómodo. Txiki jugó siete temporadas en el Barça, de donde llegó procedente de la Real Sociedad junto a José Mari Bakero y Lopez Rekarte con la muletilla “los chicos del norte”. Aunque la leyenda atribuye estos fichajes a la lista de Clemente, personaje muy cercano a Núñez, Cruyff siempre mostró interés por los futbolistas vascos. 

Su temperamento gustaba a Johan. “Lo primero que hice como técnico fue fichar cuatro vascos: Valverde, Begiristain, Bakero y López Rekarte. Los vascos son valientes, no tienen miedo a nada. Necesitaba tener gente así, porque podía prometerles el infierno”. Txiki llamaba la atención en el rebautizado ‘Euskalona’. Era un futbolista polivalente que sobre todo entendía el juego. El culé se acostumbró a verle marcar goles, una situación que vivió a veces con incomodidad, porque no quería que ser valorado en función de si marcaba o no. “La gente me exige goles pero realmente no soy un goleador”.

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En el vestuario se ganó la fama de bromista y fue miembro destacado de un especial televisivo donde se popularizó el rap del ‘Dream Team’, una canción que todavía sigue presente en el imaginario culé. Txiki se ganó en el vestuario el apodo de ‘Perejil’ porque -dicen- estaba en todas las salsas. En el campo era difícil no reparar en su nariz, una de esas que otorgan personalidad por sí mismas. Ya entonces tenía tanto olfato para entender el fútbol y lo que ocurría fuera de él.